Por décadas las visitas presidenciales
a los estados significaron buenos
augurios para los gobernadores y obras
y programas que acarreaban beneficios
a los habitantes, y por eso esas visitas
eran esperadas con entusiasmo.
Y es que por un lado se medía la
cercanía y apoyo que el gobernador
tenía del Presidente de la República, y
además cuando se anunciaba una visita
del Presidente se arreglaban con esmero
los lugares que habría de visitar, y el
resto de los beneficios para el pueblo
eran las inversiones millonarias que
anunciaba el titular del gobierno de la
república.
Sobra decir que había entusiasmo por
días o semanas del anuncio de la visita
del Presidente, y cuando éste llegaba al
estado casi todo el pueblo estaba
enterado del acontecimiento, y eso que
no había la tecnología que hoy tenemos
para comunicar.
Ahora se tiene en puerta la visita que
para Victoria programó el Presidente
Andrés Manuel López Obrador, que se ha
hecho saber en forma discreta por
alguna razón, pero hay la esperanza de
que anuncie inversiones que hagan
realidad las obras que necesita el
estado, máxime cuando en repetidas
ocasiones ha mencionado la relación
que lo une con el gobernador Américo
Villarreal Anaya, y así podrán medirse
desde ahora los beneficios que le
esperan a Tamaulipas.
bladijoch@hotmail.com

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