XXV Domingo del tiempo ordinario
La comunidad católica de la Diócesis de Ciudad Victoria, encomienda
al buen Padre Dios el alma de nuestro hermano sacerdote Egdar
Eduardo Jáuregui Vega, fallecido el pasado 16 de septiembre.
Descanse en paz.
En este domingo, la lectura del Evangelio nos invita a meditar la
importancia de la fidelidad, también sobre el gran valor de la lealtad
y sobre todo de corresponder a lo que se espera de nosotros como
fieles administradores de lo que Dios nos ha regalado.
Los católicos debemos ser conscientes de lo que Dios ha puesto en
nuestras manos, la vida, la fe, la gracia, tantos regalos que han
llegado a nosotros gratuitamente y que nos lleva a preguntar, ¿Qué
hemos hecho con lo que Dios nos ha dado?
En la parábola se habla de un administrador que no era honesto, que
no usaba bien las cosas que se le habían confiado y que por lo tanto
se le estaba pidiendo cuentas claras de su administración y así dejar
de ser el administrador por haber realizado malos manejos.
Los católicos reconocemos en la figura del administrador nuestra
vida, sabemos que todo lo hemos recibido de parte de Dios y lo que
tenemos es por obra de su gran amor para con nosotros.
El día de hoy los invito a reflexionar sobre el gran tesoro de nuestra
fe católica. ¿Qué hemos hecho de nuestra fe? Los católicos debemos
de hacer un balance sobre la administración de nuestra fe católica
que se traduce en lealtad a la Iglesia pero sobre todo al Maestro
Jesús.
También, no debemos olvidar que somos administradores de los
dones y carismas que hemos recibido de parte de Dios. Cuanto bien
podemos hacer en la Iglesia si ponemos a trabajar lo que tenemos y
lo que somos. Bendito Dios tenemos catequistas, ministros, coros y
muchas personas que prestan un servicio desinteresado a la Iglesia.
Dios sea su recompensa.
El administrador del Evangelio, hizo mal uso con lo que se la había
confiado, los católicos de estos tiempos continuamente tenemos que
reflexionar sobre la mala administración que hemos hecho de lo que
Dios nos ha confiado, principalmente con el don de la vid a.
La vida humana, es un hermoso don que nos ha sido regalado de
parte de nuestro Padre Dios, pero que desafortunadamente no hemos
sabido valorarla y defenderla. Nosotros como seres humanos y como
administradores de los dones de Dios tenemos que velar porque la
vida humana sea respetada en toda la extensión de la palabra
Dar mal uso a los bienes que hemos recibido de parte de Dios, se
refleja en nuestros tiempos cuando no cuidamos de la naturaleza y
de nuestro medio ambiente. Los católicos hemos recibido
constantemente la invitación del Papa Francisco a cuidar de
<<Nuestra casa común>> y a preservar la armonía entre el ser
humano y la creación.
Pidámosle al Maestro Jesús en este día a que logremos ser fieles en
lo poco y en lo mucho, que experimentemos un profundo deseo de
vivir en fidelidad a las enseñanzas del Evangelio y sobre todo que
sintamos la urgencia por lograr ser buenos administradores de todo
los regalos, dones y carismas que recibimos de parte de Dios.
Con mi oración, cercanía y gratitud.
Pbro. Lic. Andrés Figueroa Santos.

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