“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.
¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo. Él en el Día del Señor, en el Día Postrero, que es el séptimo milenio, estaría hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta y estaría dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.
Y esto, vean ustedes, para ser cumplido, Él tiene que tener un velo de carne aquí en la Tierra, para por medio de él dar a conocer estas cosas, para por medio de él hablarle
a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta, hablarle a Su Iglesia con esa Voz de Trueno de los Siete Truenos.
Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:
“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.
Cristo promete mostrarle a Su Iglesia, a Sus hijos, que suban donde Él estará en el Día Postrero, o sea que suban a la edad donde Él estará (que es la Edad de la Piedra Angular); promete mostrarles todas estas cosas que han de suceder.
Y ahora, Él tiene que tener un velo de carne, un instrumento, un profeta en la Tierra, para por medio de él mostrarle a Su Iglesia todas estas cosas; tiene que tener un Ángel Mensajero. Y esto aquí, en Apocalipsis 22, verso 6, lo muestra, dice:
“Y me dijo: Estas palabras son fi eles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.
Es por medio de Su Ángel Mensajero, que es el profeta final, el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular, que Jesucristo en Espíritu Santo se manifiesta y nos da a conocer en este Día Postrero todas estas cosas que deben suceder pronto; y cumple todos estos atributos: del sol resplandeciendo, Su rostro como el sol resplandeciendo; Sus ojos como llama de fuego resplandeciendo; y Sus pies como bronce bruñido; y todos estos tipos y fi guras que fueron mostrados allá en el Hijo del Hombre.
Y ahora, nos da a conocer todas estas cosas por medio de Su Ángel Mensajero, y el cumplimiento de ellas a medida que van siendo cumplidas. Apocalipsis, verso 22, verso 16, nos dice:
“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.
¿A quién dice que ha enviado? A Su Ángel Mensajero.
¿Para qué? Para dar testimonio de estas cosas. ¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero.
Hemos llegado al tiempo final, hemos llegado a la cuarta vigilia, hemos llegado al tiempo de Cristo estar cumpliendo todas estas cosas que fueron mostradas allá en la cuarta vigilia.
Extracto tomado del Mensaje: EL MISTERIO DE LA CUARTA VIGILIA
Dr. William Soto Santiago
Jueves, 16 de octubre de 1997
(Segunda actividad)
Arequipa, Perú
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