Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas y el municipio en general, requieren un nuevo impulso en infraestructura para su desarrollo integral.
No sería suficiente el urgido Fondo de Capitalidad que se plantea desde hace años por el Ayuntamiento al Gobierno del Estado y que ahora retoma el alcalde Eduardo Gattás Báez.
Los presupuestos que ejercen los tres poderes del estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) la Universidad Autónoma de Tamaulipas, las Delegaciones Federales y el Ayuntamiento entre otras entes, ya no alcanzan para atender las necesidades de su población.
Claro que el Fondo de Capitalidad que parece se concretará con la llegada de Américo Villarreal Anaya al Poder Ejecutivo de Tamaulipas, como lo comentó el alcalde Gattás y reiteró la representante del Gobernador electo en el informe del alcalde, Tania Contreras López, será de gran alivio para atender rezagos.
Sin embargo, es importante mirar al futuro y visualizar cuál será el destino que daremos a Victoria para su desarrollo económico y social, pues no puede seguir anclado en los servicios burocráticos.
Para darle viabilidad como puerto seco, o un auge industrial, se necesitan necesariamente asegurar agua suficiente, gas de uso industrial, mayor energía eléctrica y recursos humanos calificados.
En el caso del agua, todo indica que se resolverá el próximo año, porque se realiza la gestión ante el gobierno central la obra de la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria” que a través de un tendido de 52 kilómetros con rebombeos, aportarla mil litros por segundo al gasto de la ciudad.
La cercanía de la presa Vicente Guerrero, así como otras fuentes de abasto, le dan viabilidad industrial. Es más fácil traer algunas industrias de Monterrey y su zona metropolitana a Victoria que llevar el agua.
Generar nuevas alternativas para el desarrollo de Victoria y la zona centro de la entidad, tiene que estar en la agenda de las autoridades municipales y estatales.
Los próximos dos años son valiosísimos para que además de la nueva línea del acueducto, se concretara la creación de un nuevo parque industrial con agua suficiente, gas industrial ( falta el gasoducto), así como mayor energía eléctrica, para que a la par con el proyecto de “Puerto Seco” o Aduana Interior, Victoria resucite económicamente.
Tras seis años de pésimos gobiernos en la entidad y el Ayuntamiento, la capital vivió los “estertores de la agonía económica”, que se reflejó en una galopante migración de jóvenes solteros, jóvenes matrimonios en busca de opciones laborales.
Incluso migraron empresas pequeñas, medianas y grandes en otras ciudades para probar suerte y esas ya no regresaron.
Andrés Manuel López Obrador, el amigo del gobernador electo Américo Villarreal, cerrará su administración en 2024, de tal forma que el galeno tendrá que seguir el ritmo de gestión que trae en las últimas semanas, para obtener el respaldo al mayor número de proyectos de infraestructura para el desarrollo fronterizo.
Hago referencia a Victoria, porque es por ahora una de las regiones de mayor rezago en la entidad, comparada con la dinámica de la Frontera o el sur de la entidad.
Cuando Victoria se erigió como capital de Tamaulipas, como posición estratégica distante la frontera o del litoral, para reducir riesgos de tomas por parte de grupos militares extranjeros, tuvo su auge.
Después de la segunda guerra mundial, la construcción de la carretera panamericana México-Laredo, la puso en el mapa nacional, siendo un punto importante de paso y descanso en esa ruta.
El surgimiento de nuevas carreteras que conectan los polos de desarrollo del país y sus enlaces con el extranjero, excluyeron a Victoria del desarrollo.
Por ello, es urgente su rescate, su reinvención, encontrarle una nueva vocación, en la que será fundamental la disponibilidad de los cuatro elementos claves para el desarrollo: agua, gas industrial, electricidad y recursos humanos calificados.
Habrá que ver si la unificación de los colores marrón en los gobiernos municipal, estatal y federal, generan los acuerdos para ello, dando prioridad a lo sustantivo para propiciar desarrollo, o se enrollan en los programas sociales para el reciclaje electoral del 2024.
Luego de seis años de extravío y pésimo gobierno, Tamaulipas tiene prisa por el progreso, en especial Victoria y la zona centro de la entidad.
Esperemos que esta oleada de la Cuarta Transformación, vaya más allá del slogan y en los hechos no solo transformen para bien a Victoria, sino que la coloquen en el lugar que haga honor a su nombre, VICTORIA.
Como comunidad debemos plantearlo, proponerlo, sugerirlo y hasta exigirlo.
Contribuyendo con lo que a nosotros corresponda, claro está.
Buen domingo.

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