Durante mucho tiempo el SNTE, el
sindicato más grande de América
Latina, ha realizado el cambio de
dirigentes en todos los niveles
utilizando el método vertical y
prevaleciendo la propuesta,
recomendación o como quiera
llamársele según el tiempo y la forma
de conducirse del dirigente en el
momento.
Con Carlos Jongitud Barrios y Elba
Esther Gordillo la renovación de
dirigentes estaba prácticamente en el
manual, que operaba un “enviado
especial” del comité nacional del
SNTE a los estados.
Pedro hoy las cosas cambiaran y de
acuerdo a la modificación de la ley ya
no serán los Delegados nombrados a
gusto de quienes dirigían los
seccionales quienes darán su voto al
nuevo dirigente, sino que será en
forma individual como se emita, y eso
reduce el margen de maniobra de
quienes antes su palabra “era ley”.
Por eso quizá la insistencia del
actual dirigente de la Sección XXX del
SNTE José Rigoberto Guevara
Vázquez en lograr un “candidato de
unidad” para sucederlo, y después de
varios intentos fallidos optó por un
“pacto de unidad” entre quienes
aspiren a la dirigencia, dejando claro
que no limita la participación de
nadie, menos coarta la libertad de los
interesados en dirigir la Sección 30, y
dejando claro también que se
pretende privilegiar la armonía y el
respeto entre sus agremiados.
El documento que logró “Rigo” que
firmaran algunos de los aspirantes
será entregado al dirigente nacional
Alfonso Cepeda Salas para que se
emita la convocatoria respectiva, y
aclarando que si después de
publicarse dicha convocatoria si
alguno de los firmantes lo desea
puede integrar su planilla y participar
en la elección.
Y así después de muchas décadas
desde 1943 el SNTE pasa hoy a
examen, y los maestros tamaulipecos
dejaran constancia de su madurez
sindical porque el método
eleccionario ha dejado de ser vertical.

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