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Ciudad victoria 23 de agosto 2022; Todos los que hemos tenido la oportunidad de asistir a la escuela tenemos recuerdos inolvidables, experiencias que nos marcan por siempre y nos forman como personas y, por supuesto, amigos que terminan acompañándonos por toda la vida y que se vuelven en aquella familia escogida que camina con nosotros.
Hoy, después de más de dos largos años de pandemia por COVID-19, los alumnos de todos los niveles escolares regresan a las aulas, y con todo y mascarillas se preparan para poder aprender de sus maestros y de la vida misma. Pero la educación en el mundo ha cambiado muchísimo y los gadgets tecnológicos, ahora más que nunca presentes en nuestras vidas, toman un importante papel protagónico en la enseñanza; pero México sigue siendo la excepción de aquellos países avanzados en los que nos gustaría estar.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) al cierre de 2019 habían poco más de 3.2 millones de niños entre los 5 a 17 años que realizaban alguna actividad económica; es decir poco más del 10 por ciento de esa población trabaja y recibe, o no, dinero por ese trabajo.
A nivel escolar, los datos que publica la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) muestran que hay casi un 18 por ciento de los niños entre 5 y 17 años que no estudian, un total de 5.7 millones de mexicanos a los que se les está negando el derecho de superación y que, por lo mismo, son un blanco perfecto para las filas del crimen organizado que tanto daño está provocando en nuestro país.
Ya cuando analizamos las escuelas, la cosa no es mejor; en el reporte Indicadores Nacionales de la Mejora Continua de la Educación en México 2021, confirma que más del 62 por ciento de las escuelas de primaria, secundaria y bachillerato del país no cuentan con Internet para propósitos pedagógicos; ¿de qué serviría que tuvieran computadoras o tabletas electrónicas pero sin conexión a Internet? vamos, solo servirían, si es que sirven, para jugar “solitario” o algo por el estilo.
En México la penetración del servicio de Internet es de 75.7 por ciento de la población al cierre de 2021; es decir 89.5 millones de mexicanos de 6 años o más que pueden conectarse a Internet. Pero ¿por qué es importante el acceso a Internet? Porque es precisamente este invento el que ayuda a disminuir la desigualdad, acercar el conocimiento y permitir que los estudiantes puedan acceder a más información que la que se cuenta de boca en boca. Nuestro país ha podido tener un crecimiento importante en los últimos años y esto ha sido fundamental, principalmente en época de pandemia donde las escuelas estuvieron cerradas.
La pandemia ha sido un componente adicional a la brecha de desigualdad en educación; no hay números oficiales reportados pero varios estudios señalan que se ha superado el 7 por ciento de alumnos de escuelas privadas que abandonaron sus estudios, casi 400 mil estudiantes, entre 2020 y 2021; para las escuelas públicas, ni mencionar el porcentaje de niños que simplemente ya no continuaron sus estudios para ayudar al sustento familiar.
Cuando se analizan los datos por entidad federativa, se confirma el abandono que, desde siempre, han tenido las poblaciones indígenas de nuestro país y las poblaciones rurales donde el estado de Chiapas es, por mucho, el que más mexicanos tiene sin asistir a la escuela de los 5 a los 14 años de edad.
Con estos datos resulta complicado hablar de un verdadero “regreso a clases” cuando muchísimos millones de mexicanos no han entrado a la escuela. Al parecer, la situación económica familiar pinta más complicada para los siguientes meses; con una inflación que, a nivel mundial, continúa en ascenso y una recesión económica que ya comienza a hacer estragos en el bolsillo de todos los consumidores, estos serán, sin ninguna duda, un incentivo para la deserción escolar en todos los niveles.
Es en este momento que las políticas públicas de apoyo a las familias deben fluir y no convertirse solamente en una moneda de cambio electoral; aquellas familias que están a punto de dejar de enviar a sus hijos a la escuela deben contar con las becas, las madres solteras, padres solteros y cualquier apoyo económico que permita que la familia haga un esfuerzo para que los hijos no abandonen los estudios, tengan algún acceso a Internet y no dejen de estudiar.

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