CD. DE MEXICO, 9 DE JUNIO DE 2022.- La Industria de Protección de Cultivos exhortó a las autoridades sanitarias y ambientales, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (Conacyt), la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales (Semarnat) y a la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos
Sanitarios (Cofepris), a corregir el rumbo de la política agrícola del país, centrada en la
prohibición del glifosato y limitar el uso de insumos clave para el campo como lo son los
productos fitosanitarios, ante el grave de riesgo de aumentar la inseguridad alimentaria.
Este urgente llamado se hizo basado en el más reciente reporte de la Agencia Europea de
Sustancias Químicas (ECHA, por sus siglas en inglés) que el pasado 31 de mayo, a través
de su Comité de Evaluación de Riesgos, reportó que clasificar al glifosato como cancerígeno
NO está justificado y que la conclusión está basada en una amplia revisión científica e
independiente, es decir, libre de conflictos de interés, en una respuesta implícita a críticas
usuales de activistas que descalifican los estudios científicos que contradicen sus opiniones
sobre el glifosato.
El Comité de Evaluación de Riesgos de la Agencia Europea de Sustancias Químicas,
conformado por el Grupo de Evaluación sobre Glifosato – Suecia, Francia, los Países Bajos
y Hungría-, ratifica que la clasificación actual de glifosato no cambia respecto a los criterios
del reglamento de clasificación, etiquetado y envasado de la Unión Europea, ya que la
evidencia científica disponible no cumple con los criterios para clasificar el glifosato como
cancerígeno por su toxicidad específica en órganos, o como sustancia cancerígena,
mutagénica o reprotóxica, lo cual está en línea con la opinión anterior del Comité de
Evaluación de Riesgos de 2017.
El dictamen adoptado se publicará en el sitio web de la Agencia Europea de Sustancias
Químicas y se enviará a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria a mediados de
agosto, quien realizará la evaluación de riesgos del glifosato que se prevé esté lista en julio
del 2023, para que la Comisión Europea analice sus conclusiones. De este modo, la Comisión
presentará un informe de renovación y un proyecto de reglamento a los Estados miembros
sobre si la aprobación del glifosato puede renovarse o no.
La síntesis del reporte de la ECHA, que será publicado completo en agosto, está disponible
en : https://echa.europa.eu/documents/10162/1887021/glyphosate_questions_and_answers_en.pdf/37b3513acf6e-bffa-d64b-cf985bb005e9?t=1653892526448.
A la luz de las conclusiones de la ECHA, el presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes
y Formuladores de Agroquímicos, Ing. Luis Eduardo González Cepeda, dijo que el Gobierno
“debe reevaluar y corregir su política de sustitución del glifosato, un insumo clave para la
protección de cultivos sobre todo en el momento tan crítico por los efectos de la Guerra en
Ucrania en la producción de alimentos a nivel mundial, así como por la imposición de una
política que limita el acceso a la importación de productos fitosanitarios modernos, eficaces
y avalados por estudios científicos por los prejuicios que se tienen contra la agroindustria”.
González Cepeda añadió que, como parte del paquete contra la inflación y la carestía que
anunció el Presidente López Obrador en mayo pasado, “se planteó como un objetivo central
aumentar la producción de granos básicos y esto solo se puede lograr si los trabajadores
del campo disponen de los insumos y productos fitosanitarios que les garantizan la
productividad que el país requiere, pues la FAO estima que, sin la aplicación de herbicidas,
como el glifosato, se pierden hasta el 40% de los cultivos. Si el gobierno quiere lograr la
seguridad alimentaria del país tiene que superar prejuicios de funcionarios que ven de
manera romántica el autoconsumo y la producción artesanal de cultivos como la vía para
lograr autosuficiencia alimentaria”.
Por su parte, Cristian García de Paz Director Ejecutivo de PROCCYT, alertó sobre las
consecuencias de políticas que se guían más por prejuicios o ideología y puso como ejemplo
el caso extremo de Sri Lanka, “donde la repentina prohibición de productos fitosanitarios,
que funcionarios de gobierno etiquetaron, de manera ideológica, como agrotóxicos, generó
una ola de protestas y disturbios en el campo, así como la drástica caída de la producción
agrícola, al grado que el gobierno tuvo que corregir su política de tener una agricultura
exclusivamente orgánica porque finalmente entendió que la seguridad alimentaria del país
estaba en riesgo y acabó por retirar la prohibición a la importación de agroquímicos”.
Finalmente, ambos directivos, exhortaron a la Cofepris, Semarnat y al Conacyt a tomar en
cuenta los estudios de la Unión Europea y dejar los prejuicios respecto al uso de productos
fitosanitarios para así poder asegurar la productividad del campo mexicano y reiteraron
también que la industria de producción de cultivos está abierta al diálogo con las autoridades
ambientales y sanitarias para colaborar en todo lo necesario para trabajar unidos con el fin de
garantizar la autosuficiencia alimentaria del país.

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