UNO. En Tamaulipas son varias las escuelas de la educación básica las que se han
visto en la necesidad de volver al sistema escalonado de clases presenciales, evitando
mayores contagios entre los escolares y sus profesores.
La Autónoma de Tamaulipas recientemente concluyó el período 2022.1; aunque la
amenaza de la Pandemia del COVID-19 es el período 2022.2 o Cursos de Verano, con muy
altas posibilidades de que se regrese a las clases virtuales o en línea.
Este jueves la muy joven Universidad Politécnica Victoria, (UPV), informó de la
suspensión de clases en todos los semestres de licenciaturas e ingenierías que ahí se
imparten, debido a la alta incidencia de casos COVID-19.
Esta institución ubicada en el Parque Tecnológico TECNOTAM, ubicado a la salida a
Soto la Marina, a través de un correo electrónico avisó a sus alumnos, personal docente y
administrativo de la suspensión de labores y el motivo.
Somos coincidentes con la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos
Sanitarios en Tamaulipas (COEPRIS), cuando recomienda la suspensión de festejos
sociales con motivo de las graduaciones y celebraciones de fin de cursos escolares.
El Médico Veterinario Zootecnista, Oscar Luis Terán Lara, titular de la COEPRIS
TAMAULIPAS, advirtió la necesidad de evitar aglomeraciones y situaciones que
representen un riesgo para la variante del COVID-19, “…se insta a toda la población para
intensificar las medidas preventivas, sobre todo en torno a las graduaciones y actos de
cierre del curso académico”.
La quinta oleada en la Pandemia, es cierto que está siendo más benévola con los
pacientes infectados, pero la realidad es que, pese a las campañas de vacunación, las
estadísticas de fallecimientos empiezan su cuesta arriba, por lo que debemos multiplicar las
precauciones en salud.
Algunas instituciones escolares están modificando los actos de clausura de cursos,
por lo que la asistencia a los eventos se limita a tres miembros por familia, incluyendo el
graduado o alumno que concluye su ciclo escolar.
DOS. Llama la atención mundial el asesinato de dos sacerdotes jesuitas en una
humilde iglesia de la Sierra Tarahumara, Chihuahua, Méx., donde los comentarios iniciales
del presidente de México, Manuel López y la gobernadora de Chihuahua, la panista, Maru
Campos Galván, tuvieron expresiones muy desatinadas.
Desde luego que los del partido político en el poder, siguen culpando a los gobiernos
neoliberales y mire que esto de asesinar a eclesiásticos ya tiene muchos años, pues desde la
década de los años 90, con el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo, el alto clero en
México ha protestado.
En este México de la 4T llevamos cuatro años con la promesa de La Esperanza
incumplida, porque al contrario los números no bajan… suben las estadísticas en
homicidios, secuestros, cobros de piso, drogas, huachicol, hasta la tala inmoderada, etc.
En Tamaulipas llama la atención de la investigación periodística de José Antonio
Cruz, que publica este jueves una muy larga historia de lo que tituló “Clericidios”, un
reportaje donde está claro el asesinato, secuestro y desaparición de hombres de la iglesia
tamaulipeca.
Escribe José Antonio que es en el año 2013, cuando el pueblo de Jiménez, Tam., se
vive el secuestro del sacerdote Carlos Ornelas Puga, quien nunca apareció,
La pesadilla en la iglesia católica en Tamaulipas inició el 3 de noviembre del 2013,
con el sacerdote Carlos Ornelas Puga, que después de oficiar misa en Jiménez, fue
abordado por un grupo de gente armada, quienes lo capturaron y llevaron con rumbo
desconocido. Jamás apareció.
A finales del mismo año, 2013, en la capital del estado -escribe el periodista- fue
asesinado a golpes, en las instalaciones de la Parroquia de Cristo Rey, el sacerdote
Guillermo Amaro César. Las versiones de los feligreses, aseguran que gente armada llegó a
la parroquia para exigirle al sacerdote celebrar una misa y como se negó fue golpeado hasta
que murió.
En el mismo mes de diciembre del 2013, se denunció que el sacerdote de la Parroquia
del Buen Pastor, en ciudad Victoria, fue golpeado por la misma causa del sacerdote de
Cristo rey. El mismo año y mes en Matamoros, se reportó que tres sacerdotes católicos
estaban desaparecidos, aunque luego de varios días aparecieron y señalaron que habían sido
víctimas de la delincuencia.
El personaje de Héctor Suárez solía preguntar al finalizar su sketch ¿Qué Nos Pasa?.







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