LO CLARO. Tan necesaria e importante es la ciencia de la salud, que tiene
como misión el cuidado de la vida humana.
Así se comprende y se distingue a quienes abrazan como forma de vida, la
profesionalización escolar en las carreras afines.
Con un énfasis meritorio a quienes egresan en estos ciclos, pues han sido
aquellos que viven el tiempo de mayor crisis pandémica mundial sumado a las
difíciles pruebas que las carreras de la salud postulan a los aprendices.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas egresa una nueva generación de
especialistas en Enfermería, Nutrición y Salud Integral desde su facultad en el
centro-sur del Estado (UAM).
¡Vaya formación profesional que les ha tocado! Los nuevos profesionistas-salubristas llevan un gran legado teórico experimental para continuar salvando vidas. Gracias por escoger ese camino, la sociedad se los reconocerá.
LO OSCURO. Una escena hipotética… imaginaria.
Una pelea de box, en contra del Canelo. El otro oponente, podría ser usted.
¿De qué lado del guante –obvio del canelo- le habría gustado estar? O ser el
cachete opositor, o el brazo del púgil pelirrojo.
Existen solo dos opciones en el cuadrilátero político de nuestro entorno. O se
es parte de la política, o somos la sociedad que debe observar, escoger,
insacular (votar) y por supuesto sufrir la vigencia gubernativa de los políticos
que nosotros mismos señalamos como gobernantes en turno.
En esa tesitura, la sociedad civil acaso hemos dejado de lado el ser una
verdadera voz que señale los yerros o imprecisiones de quienes ejecutan las
políticas públicas en nuestro favor o perjuicio.
Va de nuevo.
Hoy está en juego en un proceso eleccionario, la regencia de seis estados de la
república para los próximos seis años de nuestra vida.
Y la polarización social nos exige ser parte de una fracción u otra. Gracias al
cielo ya se han puesto de acuerdo en que no hay más que un bipartidismo que
impera en todo el territorio mexicano.
Y por tal, estamos enfrascados en una lucha donde habremos de elegir a
nuestros siguientes verdugos. Los que estarán del otro lado del guante durante
el lapso de vida que para su familia y la mía, no tendrá reposición.
Pero es lo único que ocupan de nosotros esa clase de luchadores, nuestro
voto.
Hace pocos días en la televisión argentina, la presentadora política Viviana
Canosa llevaba a cabo en vivo un panel respecto al desempeño del gobernante
argentino Alberto Fernández, elegido en 2019.
En dicho panel de figuras destacadas (a manera del que hemos visto en
nuestra propia programación como Tercer Grado, de Televisa) también
formaba parte del mismo Jorge Yoma. Un político de la vieja guardia (una
especie de Noroña argentino, que ya es mucho decir) muy inclinado al
‘peronismo’, incluso ex embajador en México.
En medio de tremenda polémica, la presentadora interrumpe el soliloquio que
planteaba de forma falaz Yoma, donde argumenta Viviana el ‘cinismo’ en el
lenguaje de aquél al aplaudir a un gobernante con más del 69% de
desaprobación y con políticas contrarias a una sociedad que sigue padeciendo
los embates económicos tras el COVID; con precarias condiciones para
atender a los jóvenes estudiantes que han perdido ciclos escolares; despidos
masivos en cuanto a lo laboral y en general un panorama aterrador para la
Argentina.
Culmina diciendo la conductora. “Discúlpame, no tengo más remedio que
pedirte amablemente que abandones este programa de inmediato. Mi público
no merece escuchar lo que dices y por respeto a ellos, a mí y a mi familia,
retírate”.
Diógenes fue un filósofo griego al que apodaban ‘el cínico’. Una buena ocasión
se encontraba aquél comiendo lentejas y pasa junto a él un filósofo de la Corte
llamado Arestipo. “-Si aprendieras a ser sumiso al Rey, no estarías comiendo
esa basura de lentejas” le increpaba Arestipo. Sin levantar la mirada de su
plato, Diógenes remachó “Si hubieras aprendido a comer lentejas, no tendrías
que ser adulador y sumiso del Rey”.
COLOFÓN: La sociedad civil juega el papel más importante de la vida pública,
social y política de cualquier entorno donde exista humanidad.
Quizá no hemos aún sabido utilizar los guantes para colocar a cada quien en
su lugar.
Que la democracia sea no sólo el instrumento para garantizar buenos procesos
electorales. Mejor aún, que aquellos a quienes privilegiemos sepan responder a
nuestra confianza. O les pediremos que se retiren…
[email protected]
@deandaalejandro







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