CD. DE MEXICO, 30 DE ABRIL DE 2022.- En la Antigua Casona de Xicoténcatl, sede alterna del Senado de la Repúblico, se rindió homenaje a Porfirio Muñoz Ledo, por sus 70 años de lucha democrática, que emprendió
desde distintas posiciones políticas y de toma de decisiones.
La senadora del PRI, Beatriz Paredes Rangel, destacó que Muñoz Ledo fue un gran
innovador que modernizó estructuras, democratizó relaciones y buscó siempre impulsar un
Estado mexicano robusto, pero a la vez, participativo.
Lamentó que las contradicciones internas de su partido no le hubieran permitido ser el
candidato a la Presidencia de la República de ese entonces, “otra historia sería,” consideró la
legisladora en el homenaje, que promovió el presidente del Consejo de Administración del
Periódico El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz.
“Creo que esa aventura histórica, que pesa para México con un gran costo, además de
corresponder a matices ideológicos a veces, y a diferencias de fondo en otras ocasiones, se
vincula a un hecho triste que ha caracterizado y que lamentablemente se ha acentuado en
esta etapa”, del país.
Paredes Rangel sostuvo que, en este momento, se ha acentuado “el miedo a la inteligencia,
el temor a la brillantez ha sido trágico para el sistema político mexicano, ahogado por un
presidencialismo opresivo, en donde es pecaminoso ser más lucido que el Presidente, más
brillante en las propuestas, más notable en la imaginación”.
En su intervención, la senadora de Morena, Ifigenia Martínez Hernández, subrayó que Muñoz
Ledo ha desempeñado un papel decisivo en la transición política y social de nuestro país,
“encabezando la lucha por la institucionalización y defensa de la pluralidad.”
Este homenaje, dijo la legisladora, se convierte en una nueva oportunidad para reflexionar de
nuestro futuro y de nuestra responsabilidad de todos los que iniciamos este camino para
México.
En su exposición, Porfirio Muñoz Ledo consideró que los acontecimientos políticos y
económicos ocurridos en el país, a partir de 2018, “han merecido diatribas, elogios, condenas
automáticas, sometimientos serviles y en ocasiones prácticas corruptas”.
Reconoció que ha luchado junto con un vasto entramado de generaciones, cuyos voceros
calificados, han ofrecido su propia narrativa “de la que sólo puedo reivindicar en exclusiva, mis
propios errores”.
El exdiputado comentó que, en 1988, el movimiento que encabezó junto con otros líderes,
entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fue depositario de un proyecto nacional fundado
en la ciencia y la cultura, “creemos profundamente que al pueblo hay que educarlo, jamás
domesticarlo”.
En 1997, recordó el exsenador, se instaló una mayoría en el Congreso opuesta al partido en
el gobierno, que dio pie a una transición pacífica, para que, en el 2000, surgiera el primer
Ejecutivo federal de la alternancia.
Luego, añadió, vino el desafuero “y desatinos que torcieron el camino democrático,” y criticó
además que “de todas las democracias, la menos democrática es la plebiscitaria, porque
acaba arrollando a todas las demás.”
Porfirio Muñoz Ledo consideró que la ruptura de 1988 y el levantamiento del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional en Chiapas, precipitó la transición, pero “quedamos a la deriva a
acontecimientos democráticos inciertos”.
Todas las instituciones autónomas del Estado, abundó, “hoy consagradas por la Constitución,
surgieron durante este doble proceso contemporáneo, no han terminado aún de asentarse ni
mucho menos de equilibrarse”. Por ello, ignorarlas o despreciarlas, sólo muestra la
predilección “mal sana” por el río revuelto.
Por su parte, Diego Valadés, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la UNAM, destacó que, en 1998, Muñoz Ledo, junto con un puñado de mexicanos, emprendió
un ambicioso y épico movimiento para democratizar al país, sin alterar la paz.
Ese proyecto, agregó, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y el propio
Muñoz Ledo, contribuyó a preservar la estabilidad nacional, porque, además, irradiaron
energía y esperanza, y “dieron un ejemplo de civilidad y creatividad al conseguir espacios
para las ideas”.
Muñoz Ledo, abundó el investigador, se caracteriza por expresar sin rodeos sus ideas y sus
posiciones ha preferido pagar los costos políticos de la dignidad y no los costos morales de la
abyección.
Martha Bárcenas, ex embajadora de México en Estados Unidos, resaltó que Porfirio Muñoz
Ledo representa un tipo de político que está intelectualmente por arriba de la media de los
políticos en México.
“Nada más cierto en un México que atestigua día a día la degradación de la vida política y del
debate, que ve impotente la falta de talento y voluntad para construir consensos para
reconocer los beneficios de la diversidad”, expresó.
El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdoba Vianello, destacó
que los empeños de Muñoz Ledo, y de muchos protagonistas de los años de la transición,
“estuvieron enfocados como el más sublime significado del cambio democrático”.
Pasar de un régimen autoritario, monolítico y de partido hegemónico, a un sistema político
que reconoce y alienta la pluralidad, los derechos ciudadanos, la libertad, la tolerancia y la
convivencia pacífica entre las mayorías y minorías, fue probablemente el fin último de nuestro
proceso de transición, agregó.

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