Este año será trascendental en Tamaulipas, la sociedad entera se
despierta con una idea clara de que ahora sí, el país tiene rumbo y
existe una gran y clara diferencia entre el México de Andrés Manuel y
el Tamaulipas de ahora conducido por el gobernador de Ustedes.
Para quienes nos corresponde únicamente hacer el análisis
situacional de un Estado ansioso por el encuentro real con la
democracia verdadera, resulta satisfactorio ver buenos síntomas en un
enfermo que a punto estuvo del desahucio.
Tamaulipas pudo haber comprometido su imagen con la designación
del sucesor, a milésimas estuvo la llegada de alguien a quien el
derecho de sangre le confería no solo una herencia de lo mismo, sino
la oportunidad de gobernar sin miedo, sin compromiso, pero eso si con
una idea aún más clara de lo que significa el Poder.
Gobernar no es fácil, pero gobernar con la macana es aún más difícil,
la política es el arte de la conciliación, la percepción el resultado de los
aciertos o los errores que se cometen en la actividad, negarlo resulta
ocioso, en este impasse por veda electoral, se logra percibir todo;
quien aprovecha el tiempo, quien lo desperdicia, pero sobre todo,
quien pinta rayas que dividen pero que además tienen la posibilidad de
unir.
La candidatura la dan las siglas, la unidad solo la logra el abanderado,
no se requiere mucha materia gris para entenderlo para hacer una
lectura histórica de los acontecimientos políticos en este estado en
forma de elefantito sentado.
Se puede apostar a la imagen prestada, como también se puede
apostar al deslinde mudo, ambas estrategias tienen sus pros y sus
contras, pero son efectivas, solo se requiere sensibilidad, talento y
trabajo, sin ellas es imposible convencer.
La esperanza de un gobierno regionalizado en el que quepan todos los
municipios sigue siendo una ambición netamente tamaulipeca, quien
acierte en esa percepción puede aspirar al triunfo indiscutible lejos de
las fortalezas y debilidades de quienes se adjudican la nominación.
Un buen gobierno estatal es aquel que privilegia en su gabinete la
posibilidad de acceso a los mejores hombres y mujeres de la entidad.
La mayor fuerza política en estos momentos está en el Congreso, pero
curiosamente los diputados llegaron de un color que se fue diluyendo,
esto no fue fortuito pues sin vociferar y sin jactancia, alguien que no
tiene garrote en las manos lo operó.
Las diferencias entre el pasado y el futuro pueden ser muchas, y para
entender lo que está por venir, es necesario observarlas, analizarlas y
desde luego no desesperarse, la política es una carrera de resistencia
no de velocidad.
Aquí en Tamaulipas, la situación se ve igual que en el resto del país,
este año sin duda será de reposicionamiento a pesar de la
polarización, el ejercicio democrático de abril en el que solo AMLO
estará en la boleta puede ser el parteaguas o el Waterloo, porque en
junio ni el nombre del presidente ni el del gobernador de ustedes
aparecerá en la boleta.
Las reacciones políticas en el Estado, serán tomadas en función de la
telaraña tejida, en el que la regionalización jugará un papel
fundamental, el acierto en las designaciones de quien opera y para
quien, será factor determinante.
Y si bien el peso electoral de los municipios es importante en el
resultado final, la conjunción de voluntades por todos los rincones del
estado puede superar con creces a la joya de la corona, no se puede
escatimar que en Xicoténcatl, Tamaulipas piensan que YA LE TOCA
AL SUR.
Jorge Alberto Pérez González
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