LO CLARO. Hemos vivido –y con mucha intensidad- la agonía de padecer
estragos de salud y de estancamiento del desarrollo de nuestro entorno debido
al ataque del virus pandémico que paralizó al mundo por acaso dos años y
contando.
El COVID-19 puso a prueba nuestra capacidad de adaptabilidad para sobrevivir
y la resiliencia aprendida será factor para aparejar aquella tendencia de
crecimiento que detuvimos, para lograr sanar.
Hoy la academia juega un papel importante en la compartición de los métodos
y aplicaciones que debemos observar para lograr esa adaptabilidad.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas así lo reconoce e impulsa, mediante
la puesta en marcha del “X Coloquio de Estudiantes” donde se comunican
conocimientos con la Red de Investigadores y con la comunidad en general;
como el de “Reinventándose para la competitividad poscovid-19” llevado a
efecto en Puerto Vallarta recientemente.
Las publicaciones que generarán estos encuentros son editadas y validadas
por CONACYT, de gran valía para la academia y para la comunidad entera.
Gestión del conocimiento, desarrollo económico, sustentabilidad son asuntos
que deben observarse desde la perspectiva analítica académica.
LO OSCURO. ¡Chanfle!
Para la teleaudiencia norteamericana, series que ilustran y hacen un
compendio de la sociedad de aquél país, son pocas. En éstas, quizá la
animación ‘Los Simpson’ –vigente desde 1989- hace retrato burlesco del modo
de vida de aquella nación, desde la óptica de una familia clase mediera.
Nada que les pueda avergonzar ni ridiculizar como nación.
A nuestro país quizá por la tendencia en donde la pobreza marca un mayor
número en su población, los retratos televisivos son distintos.
Desde aquellas películas de la época de oro “nosotros los pobres” y todas
aquellas que identificaban la miseria nacional, lograron que los guiones y
guionistas especializaran su talento en la trama roda-lágrimas.
Así encontró un insospechado nido de mercado el ingeniero mecánico Roberto
Gómez Bolaños.
91 millones de hispanoparlantes y de habla portuguesa aún al día de hoy
disfrutan de las series cómicas creadas por chespirito.
Y a pesar de que muchos estaremos de acuerdo en que el humorismo blanco
que le caracterizaba, inclusive por encima del bullying que era la constante en
todos los personajes –gordo, cachetón, bruja, jirafa y otros más- entretenía a
los hogares mexicanos y de Latinoamérica, su contenido no contribuía en nada
a promover desarrollo o superación personal.
Sin pasiones. Analizamos la estructura de un personaje huérfano, en un
ambiente donde su mejor amigo tenía madre soltera, su amiga padre soltero,
todos viviendo en situación de pobreza y con adeudos de 14 meses de renta.
Hace poco tiempo un analista cómico (que hoy dan en llamar ‘standopero’ a su
género) hizo alusión a los programas de chespirito.
“Jamás dejaría a mi hijo ver esos programas” señala el cómico en entrevista.
Arremete sobre la doble moral del productor Gómez Bolaños al llevar en 1977
su programa en vivo a un estadio chileno, cuando aquél país se regía a las
órdenes del dictador Pinochet. En el sitio deportivo también se recluían a
presos políticos y se torturaban por la discrepancia contra el dictador.
Asegura el polémico cómico ‘banda’ que los programas de chespirito “fueron y
son lo peor que le ha pasado a la comedia mexicana”.
Quizá es muy brusco y fuera de contexto el análisis del comediante.
Pero tampoco es un halago el ponderar en los medios un enfoque derrotista de
una sociedad que busca salir adelante y cuyo retrato permanece en las figuras
que enaltece chespirito de niñez y sociedad adulta condenada irremisiblemente
al fracaso per sécula…
COLOFÓN: En el canal del Congreso también hay muchos cómicos. A uno lo
tacharon de ‘Changoleón legislativo’ y aquél contestó con un tímido (sic)
“paniaguados” y “tomandante borolas”. Se le chispoteó al diputado.
Este canal sí representa a la nación entera. Escoja a quién le gustaría emular.
Felices norteamericanos que sólo se comparan con Homero Simpson.
alejandrodeanda@hotmail.com
@deandaalejandro

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