En vísperas de temporadas invernales, la Sra. Lucy Rodríguez de Gattás, Presidenta del
DIF Victoria, ha puesto en marcha una campaña de recolección de cobertores, edredones y
enseres mismos que se donaran a personas vulnerables para mitigar las bajas temperaturas
que se avecinan.
Esta jornada recolectara denominada “abrigando con amor, será del 8 al 12 de noviembre
siendo el enlace de recaudación el centro comercial Gran D Campestre, así que si usted
tiene oportunidad de compartir algún artículo para esta noble causa, puede acudir en
horarios de 9 am a 6 pm.
De esta forma el Sistema DIF Victoria sigue abanderando acciones para coadyuvar con las
familias que se encuentran en situaciones de extrema pobreza, además de que con otros
programas permanentes de ayuda siguen al pie del cañón.
En este mismo tanto de estas tareas menesterosas el CADIF Victoria, sigue trabajando con
las terapias presenciales impartidas a niños autistas, todo esto con todas las normas de
seguridad de higiene con los filtros sanitarios debido a esta pandemia.
Es un gran alivio emocional para los padres y familiares, de niños que se encuentran en la
condición del TEA (trastorno del espectro autista), pues los terapeutas aplican sus sesiones
profesionales con ingredientes como el amor, dedicación y profesionalismo,
Familia, remanso de amor.
A pesar de que el hombre fue creado por Dios con una capacidad innata para amar, el
crecimiento y la vivencia del amor se realizan a través de la experiencia que va adquiriendo
a lo largo de toda su vida, en el contexto individual de cada persona, esta experiencia se
ubica en nuestros hogares.
Es en donde se hace posible el amor, un afecto sin condiciones; en donde los padres que
inician un pacto filial eterno, porque consideran a sus hijos como su continuación, no en
razón de sus cualidades. «El hogar es un centro de intimidad y apertura».
Es en este espacio familiar donde edificamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a
pensar, a profundizar, a reflexionar, es en ese ámbito donde se aprende el cultivo de las
virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, generosidad, responsabilidad,
el amor al trabajo, gratitud, etc.
En nuestras casas nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el
corazón, para poder contribuir y abrirnos a las sociedades preparadas e íntegras, es aquí
donde el amor de la familia es un remanso de paz.
Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo
y entender la importancia de la manutención, cuidados y educación de todos sus miembros,
pero descubrir la raíz que hace del hogar el lugar ideal para forjar los valores, es una meta
alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se
transmitirá naturalmente a la sociedad entera.
El amor hogareño va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de
alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan, ya que formar y
llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil.
Pues, las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque
ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y
prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.
Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la
presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al
diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar las virtudes en la persona
misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos.
Debemos saber, para que una familia sea feliz no hace falta calcular el número de personas
necesarias e indispensables para lograrlo, mientras en ella todos participen de los mismos
intereses, compartan gustos y aficiones y se interesen unos por otros.
Podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi hogar se están cultivando los valores? Si
todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás,
buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a
un lado, sin lugar a dudas la respuesta es afirmativa.
Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se
compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar, por lo tanto
no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.
Hasta la próxima
gildateran@yahoo.com.mx

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