miércoles 11 marzo , 2026 2:07 PM
No Result
View All Result
La Verdad de Tamaulipas
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento
No Result
View All Result
La Verdad
No Result
View All Result

Las cátedras del cronista

Por: Agencias
octubre 23, 2021
in Opinion
Escuchar nota
0:00
Tu navegador no soporta la síntesis de voz.

Don Carlos González Salas tenía por costumbre hospedarse en el hotel Los
Monteros, donde el poeta Juan José Amador lo visitaba para tomar café en el
restaurante; charlaban largamente de libros y escritores durante horas, en algunas
ocasiones yo los acompañaba por insistencia de ambos y permanecía callada,
escuchando entre emocionada y sorprendida; en aquellos años yo solo era una
prestataria de servicio social en la Subdirección de Extensión Universitaria de la
Universidad.

Eran verdaderas cátedras de cultura general y nunca supe con certeza que
hacía yo ahí, tampoco entendía por qué la insistencia de ambos para que asistiera
a esa fructífera conversación, de la que poco entendía y ahora poco recuerdo.

En ocasiones la mesa se ensanchaba y llegaban ahí escritores como
Guillermo Lavín, Nohemí Sosa, Arturo Medellín entre otros. Digamos que don Carlos
tenía la autoridad de sentarlos a todos para convivir como pocas veces pasaba.

Entonces Juan José Amador se animaba, sacaba del bolsillo de su camisa un papel
doblado con un poema escrito en tinta negra que había pergeñado durante el día y
nunca faltaba quien se burlara de sus “versos redonditos”, entonces Don Carlos
siempre amable, ponía orden.

Cuando se enteró que me habían nombrado directora de la Revista de la
Universidad me habló para felicitarme y confirmarse como el colaborador fiel que
había sido hasta entonces. Siempre que venía a Ciudad Victoria me invitaba a que
lo acompañara a comer, platicábamos de historia y literatura, de personajes ilustres
tamaulipecos, de su trabajo como cronista. Nunca entendí su afecto desinteresado
hacia mí, me trataba con la dedicación de un maestro hacia su aprendiz a quien no
sólo instruye sino también protege.

Mi recuerdo de Don Carlos ahora es muy fugaz, como las tardes en que lo
escuchaba platicar por horas en aquel restaurante, cuando siendo una joven
comunicóloga me empezaba a obsesionar por la promoción cultural y tenía poco
interés por el estudio formal de la Historia.

Después de revisar su obra, pienso, que este generoso maestro sembró en
mí, como lo hizo en muchos, la inquietud por la Historia, por el patrimonio cultural,
por el amor a la ciudad y su memoria, Don Carlos sabía, antes que yo lo descubriera,
mi vocación profesional.

En el prólogo de “Tampico es lo azul”, uno de sus libros más populares
publicado en 1990 y reeditado en 2006. Dice don Carlos: “…acudo al llamado de
las demandas del deseo cada vez más vivo y creciente de mis paisanos y
conciudadanos por apoderarse del pasado de Tampico y la región, y de todo el
estado de Tamaulipas.

“Sigo creyendo que mientras mejor se conozca el pasado con base firme en
los documentos y testimonios históricos, monumentales y arqueológicos, estaremos
mejor pertrechados para resolver los embates de la veleidosa fortuna y hacer frente
a los escollos del porvenir […]

“Que la playa es de Ciudad Madero no faltará en reclamarlo algún
maderense. Empiezo por declarar que para mí ambas ciudades son la misma cosa
y lo que la política dividió sigue estando solidariamente unido como una entidad
urbana: Tampico-Madero.

“Así lo patentiza también nuestro equipo representativo de primera división.
Doña Cecilia, Villa Cecilia, hoy Ciudad Madero, fue una parte integrante -un barrio
diríamos en términos aztecas- de nuestro Tampico actual.

“Pero no será preciso recurrir a la historia. Así lo siete nuestro corazón […]
Tampico es lo azul. Tanto Víctor Hugo como Rubén Darío recurrieron un día a ese
bello color, marino por excelencia, para titular un libro […]

Y ahora, temblorosas paginillas, a volar bajo el azul cielo de Tampico”.

El pasado seis de octubre se cumplieron 100 años de su nacimiento en
Tampico, en 1921, el Diccionario Biográfico de Tamaulipas lo define como
Presbítero y escritor. Aunque también fue profesor universitario, historiador, cronista
de la ciudad de Tampico.

Prolífico académico, gran parte de su obra ha sido publicada por la
Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), para la que trabajó hasta su muerte,
haciendo, junto a Juan Fidel Zorrilla, un trabajo de gran trascendencia en el Instituto
de Investigaciones Históricas de la UAT, impulsando la investigación histórica y la
producción editorial. A su muerte en julio del 2010 dejó tras de sí una abundante
obra histórica y periodística.

E-mail: claragsaenz@gmail.com

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp

Discussion about this post

  • Anunciate
  • Contacto
Info redaccion@laverdad.com.mx

© 2020 La Verdad de Tamaulipas

No Result
View All Result
  • Portada
  • Opinión
  • Local
  • Tamaulipas
  • Nacional
  • Mundo
  • Seguridad
  • Deportes
  • Espectáculos
  • Entretenimiento

© 2020 La Verdad de Tamaulipas

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Create New Account!

Fill the forms below to register

All fields are required. Log In

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist