“Les enseñarás a volar; pero no volarán tu vuelo…”
En un enfoque de periodismo inclusivo, la celebración del Día del Padre, nos da
pie a reflexionar en el contexto de la discapacidad, sobre lo que desde fines de los
años 80´s, se ha llamado “nuevas paternidades”, casi al mismo tiempo que las
“nuevas masculinidades”, que es una manera de referirse a la formas emergentes
de “sentirse” padres y de “asumir roles” en el ámbito familiar, que antes se
restringían a las madres y a las mujeres.
El incremento de la participación de la mujer en el mundo laboral, ha impulsado
cambios en el seno del hogar familiar, en cuanto la relación de poder entre la
mujer y el hombre, así como en sus roles, específicamente en la distribución de la
carga de trabajo, tanto el doméstico, como el de cuidados y aún de los de crianza
y educación de los hijos.
Además, cuando se agrega la presencia de la discapacidad en los padres o/y en
alguno de los hijos, esta transición de roles se hace más compleja.
Un factor adicional, que se ha sumado a esta constelación de factores, es la
pandemia de la COVID-19.
La discapacidad plantea a los padres, la necesidad de realizar ajustes y arreglos
familiares para poder hacer frente a la sobredemanda de trabajo de cuidados que
en una familia tradicional, ya sea extensa o nuclear, asignaban en su totalidad a
las mujeres y específicamente a la madre. La modernidad introdujo cambios en
que esas tareas se empezaron a compartir.
Sin embargo con la irrupción de la pandemia de COVID-19 y el consiguiente
confinamiento, desempleo y teletrabajo, se ha detenido o desacelerado esta
transición en el cambio de roles, incrementando aún más para las mujeres, la
carga de trabajo doméstico y de cuidado de los hijos, a la que se adicionó la de
apoyo pedagógico, con los programas de “Aprende en casa”.
Los estudios sobre este tema, han revelado que para las familias con personas
con discapacidad y dependencia, las tareas de cuidado han aumentado y se han
hecho más técnicas y demandantes, debido a las medidas de protección que
deben realizarse para protegerlos del SARS CoV-2 y de atenderlos cuando
enferman de la COVID-19.
Para hacer frente a todo lo anterior y a otros factores que formarían una larga lista,
en las distintas culturas alrededor del mundo, está ocurriendo una redefinición de
la masculinidad y la de ser padre, en un proceso de transición hacia lo que se le
ha llamado “nuevas paternidades”. En plural porque no es uno solo y único, sino que el perfil de padre está
cambiando en cada caso particular, de acuerdo a las condiciones de la familia, de
las circunstancias y a los arreglos de la pareja, está avanzando en diferentes
grados y a diversos ritmos, el perfil de padre está cambiando.
Así se está migrando de un perfil tradicional de: “padre jefe de familia patriarcal-ausente-proveedor-disciplinario-no cuidador”, a uno de “padre que comparte con la madre la jefatura de familia-presente-educador-protector-participativo-cuidador”.
.
Algunos ya toman responsabilidades específicas del trabajo doméstico y
especialmente las del cuidado a las personas con discapacidad, sobre todo
cuando se trata de algún o algunos hijos.
Hoy hay padres que desean pasar más tiempo con sus hijos, para los que el
mundo del trabajo no desplaza o borra el mundo de la familia, para los que pasar
tiempo con sus hijos les hace sentir felices y que pueden ver como sus hijos se
llenan de felicidad con su compañía.
Estos padres, no solo son protectores de la vida, sino que por la conexión
constante, profunda interna y perdurable con sus hijos se convierten en soporte y
trasmisores de vida.
De esta manera en los nuevos modelos de familias del siglo XXI, los cambios en
los roles de las mujeres-madres ya están siendo acompañados por cambios en los
roles de los padres.
Para las madres y padres de hijas e hijos con discapacidad y para las madres y
padres con discapacidad, se hace muy necesario revisar y reflexionar sobre lo que
está sucediendo, de compartir experiencias y aprendizajes, porque como muchas
cosas que hoy ocurren, se trata de caminos nuevos y desconocidos que tenemos
la oportunidad de construir entre todas y todos.
En este día reciban una afectuosa felicitación los padres con discapacidad como
José Juan o los que como Pedro y Humberto cuidan a sus hijos con discapacidad.
Pero también a todos los padres, tradicionales y modernos, que con lo mejor de
mente, corazón y fuerza ejercen la trascendente tarea de proteger y alentar la vida
en sus hijas y/o hijos.

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