“Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”. Gabriel
García Márquez.
LO CLARO. ¡Maldito virus!
La modificación de la vida humana en su cotidianeidad sigue alterada por la
presencia del enemigo invisible que continúa su ruta imparable hacia la
dominación del entorno que habitamos, hasta que la vacuna siente sus reales
sobre el bicho.
El trastorno no deberá parar el desarrollo y progreso, menos en el sistema
educativo.
A pesar de los pesares.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas hace su parte en la observación al
cuidado de quienes en su institución se preparan.
Las clases que reanudan su periodo tras el asueto de la Semana Mayor
seguirán bajo los protocolos sanitarios que extienden su vigencia al llamado
“quédate en casa” hasta los siguientes seis meses.
Es decir, en septiembre se analizará nuevamente la permanencia o el eventual
regreso al sistema presencial.
LO CLAROSCURO. “Su alteza real ha fallecido en paz esta mañana en el
castillo de Windsor” era el anuncio oficial del Palacio de Buckinham, tras la
partida del Príncipe Felipe de Edimburgo.
El beso real, en la boda de Carlos y Diana en 1981, se cronometró en 0,4
segundos.
El de Letizia y Felipe de España (2004) 1,5 segundos.
El de Alejandra y Guillermo Máximo de Holanda (2002), es el más largo con
5,3s.
El largo de la cola del vestido de Ladi Di, 7.5m.
El de la española 4.5m y el de la holandesa, 5.0m
El público asistente inglés, 500mil almas. El español 1 millón y los holandeses,
cien mil.
El Reino Unido pagó 0.6 millones de libras por el evento; los españoles 20
millones de euros y los holandeses 3 millones de euros.
Esa fascinación que existe en el mundo -y por supuesto en México- por la
monarquía y cada paso y moda que imponen, obedece a muchos aspectos de
orden cultural.
Nuestro país desde siempre mantuvo la añoranza de una Casa Real, dado que
importamos un emperador que no tenía ni la remota idea de donde quedaba
México.
Pero más allá de aquella aristocracia que deseaba el régimen gubernativo para
darle ‘estatus’ a la naciente nueva república de Maximiliano, el saber encontrar
en la realeza y su vida a las novelas de cuentos de hadas y princesas con que
cada hogar y cada niño crece, es tema toral para entender parte de la adopción
de la monarquía en este México.
Aún y cuando persiste la mofa por los vestidos verdes y sombreros exóticos de
la reina Isabel y todos los miembros de la corte, siempre aquellos -comenzando
por la inigualable Ladi Di- marcan tendencia y es símbolo de elegancia a imitar.
La ostentosidad de una boda, donde los caballos arrastran al carruaje en el que
la pareja idílica es transportada y que es la misma pompa que estilan al hacer
responsos de los muertos reales, fascinan a las televisoras y al mundo por
igual.
Los romances (legales y no) y las vacaciones de estos que son captados por
lentes indiscretos ocupan páginas y páginas que el resto de los mortales
devoramos con profundo interés.
Murió el príncipe consorte de la reina Isabel -la más longeva en la historia
monárquica del mundo- y tal noticia de nuevo mantiene la mirada del mundo en
aquella familia que vive permanente en un Big Brother para que los humanos
sigamos atentos y dejando por momentos el ajetreo de nuestras vidas
mundanas y llenas de COVID, inflación, feminicidios, PIB desplomado, cambio
climático.
Vino en tres ocasiones el duque a México y ha sido tal el encanto de la
sociedad mexicana por su amabilidad para bajar a este mundo terrestre, que
hoy de nuevo México está atento a su vida y obra.
A pesar de haber sido filtrado todas sus pillerías amorosas en reciente serie de
televisión por paga. Eso también impuso moda.
El rey ha muerto… ¡viva el rey!
COLOFÓN: Tan atractiva resulta la vida de la realeza para este país que, en
cualquier sondeo y boleta electoral resultaría triunfadora Isabel por encima del
candidato a gobernador de cualquier estado.
Así el grado de conocimiento de la realeza y desconocimiento de nuestros
políticos.
[email protected]
@deandaalejandro







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