CD. VICTORIA, TAMAULIPAS, 12 DE MARZO DE 2021.- Con el auge de la tecnología, se ha observado que la violencia de la vida real se ha extendido a la virtualidad mutando en muchos tipos de manifestaciones, afirmó la Dra. Rosa Amelia Domínguez Arteaga, al participar en el Panel: Modalidades de la Violencia, organizado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Victoria (FDCSV) de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).
La Profesora-investigadora del Colegio de Tamaulipas (COLTAM), experta en la línea
de investigación “Sociedad Digital con énfasis en Políticas de Información” y Doctora en
Documentación por la Universidad Carlos III de Madrid, España, expuso las distintas formas
en que se presenta la ciberviolencia en México.
Indicó que también se le conoce como abuso on-line, victimización electrónica, o
violencia digital, y tiene como relevancia el contexto en el que se presenta, tras mencionar
que las mujeres son las más vulnerables en estos espacios.
“Se trata de una conducta intencionada con la que se causa daño o perjuicio a través de
las tecnologías de la información y la comunicación, principalmente el teléfono móvil e
internet”.
Señaló que entre las manifestaciones de este tipo de violencia están: enviar archivos
privados sin consentimientos de los propietarios; espiar o vigilar a través de internet o de las
redes sociales; afectar la reputación mediante internet; agredir físicamente a alguien mientras
otros lo filman para difundirlo en redes sociales; e intimidar, desafiar, perjudicar, criticar o
insultar mediante medios digitales.
“Esta violencia virtual, es la extensión de las múltiples variantes de violencia presentes
en el entorno físico, pues con el avance tecnológico se trasforman en violencias nuevas”,
añadió.
“Lo nuevo en este tipo de violencia, es el medio por el que se atenta contra la dignidad
de las personas, que se basa en el anonimato de la red, que permite agredir en cualquier lugar,
a cualquier hora de día, y el contenido puede ser replicado las veces que se quiera, lo cual
agrava la situación, dejando en un estado de indefensión a la víctima”, apuntó.
Por otro lado, subrayó, que se ha documentado que las personas violentadas en la
virtualidad tienen muchas afectaciones como la baja autoestima, depresión, anorexia y se han
registrado intentos y consumación de suicidios entre los jóvenes.
“Según un estudio de la Universidad Internacional de Valencia, España, señala que existe
mayor incidencia de suicidios por la problemática del ciberacoso que por acoso tradicional,
por tanto se le considera un problema de salud pública en diferentes países”, acotó.
Explicó que otra vertiente, es la que se refiere a la conducta mediante la cual se comparte,
manipula o comercializan imágenes, videos o audios de una persona, con contenido íntimo,
erótico o sexual, sin su consentimiento, así como la amenaza de difundir esa información
para causar un daño.
Concluyó que este tipo de violencia, afecta más a las mujeres y a las niñas, donde el 87.2
% son mujeres de entre 18 y 30 años de edad, reportándose alrededor de 9 millones de
féminas en el país, que han recibido amenazas de publicación de información personal íntima.
En otro tema del foro, participó la Maestra Zara Snapp, Cofundadora del Instituto RIA,
organización que hace investigación e incidencia sobre las políticas de drogas, desde una
perspectiva de derechos humanos, desarrollo y justicia social.
En su ponencia, se refirió al aumento en la violencia contra las mujeres en los últimos
años, de la que afirmó, hace necesario replantarse las políticas públicas y legislaciones para
garantizar los derechos humanos de las féminas.







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