En otros tiempos los “destapes” de
candidatos a lo que fuera, los discursos o
estrategias publicitarias “calentaban” el
ambiente, y algo debe estar pasando porque no
han podido contrarrestar el intenso frio que se
deja sentir en el estado, pese a que está en
marcha el proceso electoral que culmina el 6 de
junio con la elección de alcaldes, diputados
locales y federales, y en algunas entidades
gobernadores.
Quienes buscan justificarse porque no han
“prendido” culpan a la pandemia del coronavirus
que desde hace un año nos afecta, aunque si
bien es cierto que no puede haber mucho
trabajo en territorio con la tecnología podían
haber llegado a los ciudadanos como ocurre en
otras latitudes.
Sin embargo parece que la naturaleza
derrotara a los candidatos a cargos de elección
popular, que salvo honrosas excepciones
podrán entusiasmar a los votantes para que
decidan darles el aval.
Y es que la mayoría de los aspirantes buscan
la nominación con el compadre o el amigo que
está en posición de decidir, pero olvidan que lo
que va a contar para ganar es el voto ciudadano
el cual no tienen seguro.
Por eso puede haber sorpresas el 6 de junio, si
lo candidatos “no se ponen las pilas” para
convencer a los votantes que son los que
decidirán a quienes quieren en los distintos
cargos que están en disputa.
Mientras en el estado seguirá el gélido
ambiente provocado por la naturaleza, y que
mas que la pandemia parece haber contagiado
a los candidatos que deberán llevar una mejor
respuesta a la población.
DON ANTONIO Y EL CUBREBOCAS
Lo dicho el domingo por el Obispo de Victoria
Antonio González Sánchez de que usar
cubrebocas es no confiar en Dios, nos recordó
el pasaje de un hombre que tras una huracán
quedo en medio de una inmensidad de agua
colgado del único árbol que había en el centro,
y que cuando llego el auxilio por medio de un
helicóptero no acepto porque dijo que “Dios lo
salvaría!”.
Después llego una embarcación y el hombre
en el agua repitió lo mismo, y al quedarse ahí y
por el cansancio de estar colgado con sus
manos cayó y murió ahogado.
Y ese hombre de fe inquebrantable llego al
cielo y al reclamar que Dios lo había olvidado
recibió como contestación que no era así, pues
él le había enviado el helicóptero y la
embarcación para salvarlo.







Discussion about this post