Siguiendo con el tema del “Día de los Santos Inocentes”, aprovecho para
comentarles apreciables lectores, que el 28 de diciembre del 2020 pasado, hice un
viaje por demás placentero en compañía de mi familia, a la huasteca potosina de
los pueblos mágicos de “Aquismón” y “Xilitla”.
El lunes 28 de diciembre, salí de la capital cueruda en punto de las 7 de la mañana,
con rumbo a Ciudad Mante, Tamaulipas, por la Carretera Federal “85 México-Nuevo
Laredo”, pasando por la cuesta de Llera, donde se aprecia las impotentes hélices,
del parque eólico “Tres Mesas”, cuya compañía es generadora de electricidad.
Más adelante pasé al lado del tradicional paradero de “La Morita”, frente al ejido
Vicente Guerrero de Xicoténcatl, dicho establecimiento ofrece a sus clientes, el pay
y jugo de mango, miel de abeja, chile piquín en vinagre y una colección de plantas
exóticas, para interiores y exteriores, y que algunas de ellas se cultivan en Puebla.
A las 9 am vi el letrero “El Mante” ubicado en el acceso principal de Ciudad Mante,
en señal que llegue a la tierra cañera por excelencia y como ya es una tradición,
junto a mis acompañantes de aventuras, me encaminé al restaurante “Lauris” de la
calle Benito Juárez, muy cerca de la avenida Manuel Cavazos Lerma.
Para esa hora todavía estaba fresca la mañana, por lo que cada uno de los
comensales, pidió su café de olla con sus tradicionales “bisquets con mantequilla”,
tortas de pierna de puerco, entomatadas con cecina, tacos de harina con pierna de
puerco, huevos con machacado de res y por supuesto su rica salsa picante.
Después de esta pausa en el camino, tomé en dirección a Ciudad Valles, S.L.P.,
arribando alrededor de las 11 am y enseguida, enfilé por la Carretera Federal “85”
con rumbo al sur, bordeando el centro acuático “El Coy”, las inmediaciones de
Tanlajás, Tancanhuitz y dando vuelta a la derecha, con destino a Aquismón.
Pasado el mediodía caminé por plaza principal del pueblo mágico de Aquismón, en
dónde había vendedores ofertando especias para la comida, collares de fantasía, al
centro un enorme quiosco, en el extremo norte del parque se encuentra la alcaldía
y al cruzar la vía Juárez, hay un mercando rodante abarrotado de consumidores.
En el pasillo poniente de la plaza de este bello lugar, existe un local comercial, que
prepara raspas de sabores tropicales, las originales de “Don Fito”, que cuenta con
una tradición de 67 años y hasta aquí, llegan las mujeres huastecas o tének con su
típica vestimenta y tocado rojo, a pedir sus libaciones empleando su dialecto.
A la una de la tarde salí de nuevo a la Carretera Nacional “85” y un poco más
adelante, hay que ingresar a la derecha con destino a Xilitla, cuya distancia desde
Ciudad Victoria, es de 325 kilómetros y prácticamente en cuestión de 4 horas en
vehículo ligero, se puede pisar el ansiado territorio potosino.
Para esto mis colegas de viaje adquirieron los tickets electrónicos con la finalidad
de conocer el inacabado “Castillo surrealista de Edward James”, localizado en la
falda de la sierra norte y justo donde comienza el pueblo de Xilitla, y efectivamente
a las 4 de la tarde ya había una fila de visitantes, listos con cámara en mano.
En 1944 arribó el inglés Edward James a la región huasteca, a invitación de Geoffrey
Gilmore, amigo suyo nativo de Oxford, en este sitio con el apoyo de Roland
McKenzie y de Plutarco Gastélum, eligió un terreno al borde del río Santa María,
en Xilitla y con la ayuda de trabajadores, construyó un jardín bizarro (Wikipedia).
En la actualidad existe un patronato que administra y opera este recinto, que forma
parte de la estructura de la Secretaría de Cultura Federal, sin olvidar que entre los
atractivos, es que la gente se da gusto recorriendo las veredas y los pasadizos
secretos en contacto directo con la naturaleza.
Es común observar que “xilitlenses” van y vienen (unos con cubrebocas y otros sin
el antifaz), por las empinadas escalinatas, quizá por esta razón los adolescentes,
los padres de familia jóvenes y los adultos mayores, mantienen sus figuras en buen
estado físico, dado que para ir de un lugar a otro, hay que caminar largos trechos.
Esa noche me dí vuelo, junto a mis compañeros, con las enchiladas potosinas con
cecina en el restaurant “Cayo´s”, sin faltar el recorrido por la plaza principal de Xilitla,
que estaba decorada con motivos navideños, la clásica “selfie” en la parroquia de
San Agustín y la foto con el busto de Pedro Rosa Acuña, creador de “El Querreque”.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







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