Cd. De México, 12 de DIciembre del 2020.- Al pensar en un lápiz de grafito nos viene a la mente de inmediato su forma alargada y su color amarillo. Sin embargo, estas útiles herramientas de escritura no siempre tuvieron al amarillo como su color predeterminado
Un color distintivo
Antes de 1889, los lápices de la más alta calidad se dejaban con pulidos naturales. Solo aquellos fabricantes que buscaban ocultar imperfecciones en la madera pintaban sus lápices. Por consiguiente, los colores de pintura típicos para este ocultamiento eran los oscuros, como el púrpura, el rojo, el marrón, o el negro.
Durante la misma época los lápices de Hardtmuth se perfilaron como los mejores del mundo, pero estos tenían un problema: su pulido natural les impedía resaltar por encima de las demás marcas. Para cambiar esto la compañía decidió colorear la madera de sus lápices, pero, ya que estos tenían acabados perfectos, los tonos oscuros fueron rápidamente descartados.
¿Qué opción se eligió entonces?, el amarillo. Y la idea función bastante bien, porque a partir de entonces los lápices amarillos marcaron la pauta en el mercado.
¿Motivos para escoger el color amarillo?
Hardtmuth hizo uso del amarillo para comunicar los orígenes geográficos del grafito, ya que para comienzos del siglo XX el mejor grafito del planeta provenía de China. Al mismo tiempo, el fabricante deseaba trasladar a su producto las antiguas asociaciones chinas de la realeza y, por tanto, de superioridad que emanaban del amarillo.

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