La salida de la Presidencia Municipal del Doctor Xicoténcatl González Uresti, causó
desconcierto y en muchos funcionarios de la Administración Municipal también preocupación,
después de todo, su trabajo quedaba en el aire, a voluntad de la nueva presidenta municipal; sin
embargo había una pequeña esperanza: era del mismo partido, mujer, y en su lema de campaña
había una promesa, estar cerca y escuchar.
La esperanza despareció este fin de semana…
Se desvaneció con personas que estaban adscriptas al sistema DIF municipal obligándolas a
firmar su renuncia, una renuncia que está muy por debajo de las condiciones normales de una
separación laboral.
En la renuncia que también firmaron con huella los ex empleados municipales fueron obligados
a aceptar una separación mentirosa, pues esa carta de renuncia dice que les pagaron su
compensación, aguinaldo y demás prestaciones cuando la realidad es que no les dieron nada; a
lo más que pueden aspirar es a que se tarde en llegar su remplazo y les paguen unos días más.
Estos empleados no tienen el nivel que usted piensa, algunos no ganan ni los 8 mil pesos
mensuales con todo y su compensación, no estamos hablando de alguien que tuvo acceso a
presupuesto y que pudo “asegurar este año”.
Y no solo hubo una injusticia en la firma obligada sino también en el trato, pues tuvieron que
llegar a las oficinas de Recursos Humanos de DIF municipal, en donde les revisaron el auto al
entrar y salir, su bolso y les prohibieron ingresar con teléfono, pues tenían miedo de que “algo
podía perderse”
Muchos de estos despidos injustificados son de mujeres, y algunas de ellas el sustento de sus
hogares, el bastión de sus hijos, cuyo único pecado es haber entrado a trabajar en el mandato del
Doctor Xico, cuyo partido tiene el mismo color de la señora Pilar.
Desconozco quien esté asesorando a la señora presidenta, al parecer es su peor enemigo, pues
todas estas personas que han firmado sus renuncias hasta con su huella digital han perdido la
confianza en ella y en su partido, y esta vez para siempre.
A los despedidos usted los conoce, son gente buena, de Victoria, de familias conocidas, sus
hijos compañeros de los nuestros, trabajadora y con necesidad de salir adelante; pero que puede
saber de eso alguien que no es de aquí…
Definitivamente Porfirio tus palabras me resuenan en la mente, “Nunca se puede estar tan bien
que no se pueda estar mejor, ni se puede estar tan mal, que se pueda estar peor”.







Discussion about this post