Primero una aclaración sobre el título. Es parte de un refrán popular (No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre), de tal forma que no tiene una connotación personal despectiva
Y voy al tema político en directo.
En el sistema político vigente en nuestro estado, independientemente del partido que gobierne a la entidad ( estamos en el primer gobierno de alternancia en Tamaulipas), los cargos de elección popular se dan por amiguismo, compadrazgo, o algún interés común.
Ciudad Victoria, como capital de Tamaulipas, ha sido uno de los ejemplos más claros de esa situación.
Por lo general, los presidentes municipales han sido amigos, compadres o compromisos del gobernador en turno.
Entre más cercanos han sido los presidentes municipales del gobernador, mejor le ha ido al municipio y a la ciudad.
Hay que recordar que Victoria es la capital de Tamaulipas y por ser el asiento de los Estatales ( Ejecutivo, Legislativo y Judicial), el gobernador se convierte de facto en la primera autoridad en el este territorio municipal.
Es aquí donde el mandatario estatal da el Grito de Independencia en los aniversarios de Fiestas Patrias, preside desfiles, da informes de gobierno, entre otras actividades, en las que se hace sentir su fuerza como el mandamás.
Por lo general, los alcaldes, aún cuando sean amigos cercanos, le ceden el mando y se convierten en administradores del Ayuntamiento, básicamente en atención de los servicios públicos y muy poca obra pública directa.
La cruda realidad es que el presupuesto municipal de Victoria es escaso, porque bajos son sus ingreso propios, de tal forma que por su cuenta solo alcanza para el pago de las burocracias y la atención recular de los servicios públicos.
El ejecutor de las grandes acciones en materia de obra pública o bienestar de la comunidad, es el gobernador en turno.
Así ha sido siempre. Para no hacer muy larga la historia, le comento algunas de las obras que han sido los distintivos de los ex gobernadores más recientes.
Enrique Cárdenas González, construyó el Complejo de la Unidad Gubernamental “José López Portillo” que comprende la Vieja Torre de Cristal, el Palacio de Justicia, la sede anterior del Congreso del Estado, el Centro Cívico Gubernamental y la Biblioteca “Marte R. Gómez”. Con él fueron alcaldes sus cuates Magdaleno Mata Blanco y Bladimir Joch González.
Luego, en el régimen de Emilio Martínez Manautou, exsecretario de Salud y ex secretario de la presidencia, Victoria tuvo un crecimiento sólido, pues se construyó el Hospital General, el Hospital Infantil, el Centro Cultural Tamaulipas, se pavimentaron decenas de colonias y se dio vida a a parques y jardines en todos los bulevares. Gobernó de la mano de Raúl García García y Jaime Rodríguez Inurrigarro.
Posteriormente, Américo Villarreal Guerra, un especialista en hidráulica, dejó una huella imborrable, el Acueducto “Guadalupe Victoria” de la presa “Vicente Guerrero” a Victoria; el Centro Cultural y Deportivo “Siglo XXI”, se dio gran impulso al deporte y rehabilitaron y ampliaron gimnasios, canchas de fútbol y los Centros de Convivencia Familiar. Con el fueron alcaldes Tito Reséndez Treviño y Ramón Durón Ruiz.
En el régimen estatal de Manuel Cavazos Lerma se dio la primera alternancia municipal, pues ganó el expriista arropado por el PAN Gustavo Cárdenas Gutiérrez y por los enconos y desencuentros entre ambos la ciudad padeció serios rezagos. La situación del municipio y ciudad mejoró con la llegada a la alcaldía del empresario Pascual Ruiz García, afín al gobernador.
En esa administración estatal se dio fuerte impulso a conectividad de Victoria con carreteras ampliadas y gratuitas hacia Matamoros y Reynosa; a Tampico y San Luis Potosí.
Con el arribo de Tomás Yarrington a la gubernatura, la ciudad tuvo otro despegue, se construyó el Museo Tamux, se rehabilitaron otros museos, se continuó la carretera Victoria-Jaumave (Rumbo Nuevo), y se dio la modernización tecnológica en el sistema gubernamental, a la par de la formación del capital humano para operación. También se fortaleció la infraestructura de la UAT. Le acompañaron en su gestión como alcaldes Enrique Cárdenas del Avellano y Eugenio Hernández Flores.
En el gobierno de Eugenio Hernández Flores, la capital tamaulipeca tuvo otro despegue importante con la construcción del complejo gubernamental del Parque Bicentenario, que comprende la nueva Torre Gubernamental, el Polyforum, nueva Sede del Poder Legislativo, el Archivo Histórico; la Oficina Fiscal, Registro Civil; Registro Catastral y Recinto Ferial, entre otras. Fueron alcaldes en ese periodo Alvaro Villanueva Perales y Arturo Diez Gutiérrez Navarro.
Mientras que en el último gobierno priísta que encabezó Egidio Torre Cantú, luego del lamentable asesinado de su hermano Rodolfo Torre Cantú unos días antes de la elección, también hubo obras que dieron un nuevo rostro a la capital tamaulipeca. La modernización de la prolongación de la calle 8; la modernización del complejo “Paseo Méndez”- Calle 17 y “Estado Marte R. Gómez y Anexos”; así como dos puentes sobre el río San Marcos. Con el fueron alcaldes Miguel González Salum y Alejandro Etienne Llano.
Con la llegada de la alternancia en la gubernatura, el PAN se hizo presente con Francisco García Cabeza de Vaca, quien tuvo de compañero en la alcaldía por dos años al priista Oscar Almaraz Smer, quien no peleo con el mandatario estatal y además recibió fuerte apoyo del gobierno federal tricolor de Enrique Peña Nieto y de Diputados Federales afines, además de gestiones propias ante la federación.
Y para los siguientes tres años, llegó un alcalde de extracción ciudadana cobijado por las siglas del PAN, Xicoténcatl González Uresti, quien frustró la reelección del priista Oscar Almaraz Smer.
Con un presidente municipal afín al gobernador, se esperaba que a la capital tamaulipeca le fuera mucho mejor, pues se crearon muchas expectativas por los gobiernos de la alternancia.
Sin embargo, el escenario federal cambió con la llegada de otro gobierno distinto y distante, el de Andrés Manuel López Obrador, con otra visión del gasto público y otras prioridades.
Desaparecieron algunos programas de apoyo a los Ayuntamientos y se redujo el alguna medida las participaciones a los Estados y las propias aportaciones federales al territorio a través de sus Secretarías del Gabinete Central. Los apoyos extras que canalizaban los legisladores federales, igual desparecieron y Victoria quedó a la deriva.
No fue, pues, una buena circunstancia para el gobierno municipal de Xicoténcatl González Uresti, quien encontró en esa nueva realidad presupuestal una limitante para responder a las expectativas altas, a sus compromisos y exigencias de la sociedad.
Pero tampoco se vio la mano del Gobierno del Estado, para sustituir el recursos federal y contribuir a que la administración municipal que llegó avalada por el PAN, pudiese lucir y hacer buen gobierno. Es decir, que “Los Vientos de Cambio” soplaran a favor de los victorenses.
Y si a todo este tren de austeridad y ajustes en los presupuestos, debido a la recesión económica a la austeridad gubernamental orquestada por la 4-T desde el gobierno central y a los efectos de la pandemia del COVID-19, se añade el estilo “Zumbero” de Xicoténcatl González Uresti, los resultados de la alternancia fueron magros.
Difícil, muy difícil, que un cambio de titular en el Ayuntamiento, e incluso de todo el gabinete, puedan generar un cambio sustantivo, cuando el principal insumo para atender la problemática es escaso y seguirá siendo el año de gobierno municipal que queda.
Sea el relevo Miguel Mansur Pedraza, a quien corresponde por ley, ya que es el suplente, algún síndico o regidor, que son los que siguen en la respecto estricto a la ley; o bien algún emisario del gobernador García Cabeza de Vaca, sacar los rezagos de Victoria parece misión imposible.
Victoria requiere el respaldo mayúsculo y directo del Gobernador García Cabeza de Vaca, quien es el político de mayor rango en la capital tamaulipeca.
Más allá de si es Xicoténcatl González Uresti, Miguel Mansur Pedraza, Pilar Gómez Leal, Teresa Aguilar Gutiérrez o Arturo Soto Alemán, quien aparezca al frente de la alcaldía.
El verdadero alcalde capitalino despacha en el Palacio del 15 Hidalgo y Juárez.
Tiempo de ver cuál será su huella en la sede de los poderes estatales.
La lección que debe dejar esto, es que para la selección de candidatos, los partidos busquen las mejores opciones y puedan obtener los resultados esperados.
Porque, como cité al principio, “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”.







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