Desde hace seis lustros irrumpieron en la región noreste de México, tiendas
departamentales como Grand, Astra, Blanco, Soriana, Gigante, Suburbia y Aurrera,
mismas que vinieron a cambiar radicalmente el modelo de negocios, dado que
dichos establecimientos ofrecen principalmente comida, ropa y línea blanca.
Luego aterrizaron en Chihuahua (Chih), Torreón (Coah), Monterrey (N.L.), Reynosa,
Matamoros, Nuevo Laredo, Tampico, Cd. Madero, Altamira, Cd. Victoria y Cd.
Mante (Tam), marcas de prestigio como HEB, The Home Depot, Liverpool,
Cinépolis, Cinemex, Sears y Sanborns, quienes se convirtieron en “tiendas ancla”.
Ese punch mercadológico trajo a compañías muy diversas como Office Depot,
Chedraui, City Club y Elektra y otras como Coppel, Del Sol y Famsa, dirigidas
básicamente al rubro de la ropa, calzado, línea blanca y vaya hasta el cobro de
envío de dinero, desde los Estados a través de MoneyGram y Western Union.
Completaron esta invasión de negocios las Farmacias Guadalajara, las Farmacias
Benavides, los 7-Eleven en la frontera de Tamaulipas y sin faltar la poderosísima
cadena “Oxxo”, perteneciente al grupo FEMSA, que comanda José Antonio
Fernández Carbajal “El Diablo”, como su Presidente del Consejo de Administración.
Una vez alguien me contó en Cd. Victoria, que 6 hijos de una familia reconocida,
estudiaron sus carreras universitarias durante los ochentas y que hoy son gente
exitosa, gracias al trabajo de su amado progenitor, quien por largos años tuvo un
pequeño tendajo en una colonia de la capital.
La idea romántica de los “tendajos” que ofrecían abarrotes, refrescos, pan, dulces y
botanas, sucumbieron con el concepto de los “Oxxo”, pues estos nuevos negocios
se ubicaron en zonas estratégicas de pequeñas y medianas ciudades, así como en
intersecciones, bulevares, hoteles y hospitales, acaparando el mercado de clientes.
Hoy los “Oxxo” los encontramos en el Down Town de CDMX y Guadalajara, en el
estado de San Luis Potosí, en los Pueblos Mágicos de “Xilitla” y “Aquismón”, en
donde los nativos y turistas llegan a efectuar pagos, depósitos, piden su tradicional
café Capuchino de Vainilla en las mañanas, acompañado de un sándwich de pollo.
Ya la tendencia antes de la pandemia del COVID-19 era el crecimiento del comercio
electrónico, por ejemplo en la actualidad las familias buscan autos en internet, los
hombres pueden adquirir flores para su novia, las damitas consiguen maquillaje en
portales electrónicos y cualquiera pide una pizza sabor Pepperoni a domicilio.
Tenemos variedad de productos al alcance, con sólo dar un “clic” podemos comprar
un boleto de avión, una entrada a un cine, realizar pagos de seguros, ejecutar
trasferencias bancarias, consultar saldo telefónico, buscar vestimenta de moda y
apoyarse en las Fintech, que es nueva industria financiera perfilada con las TIC´s.
Hay la opción de una Startup “que se basa en un negocio que será escalable más
rápida y fácilmente, haciendo uso de tecnologías digitales (Entrepreneur)” y la
ventaja es que desarrollan modelos de negocios innovadores, operan con costos
mínimos, obtienen financiación privada y tiene personal calificado (Economía TIC).
Apenas nos estábamos acostumbrando a las nuevas Tecnologías de la Información
y Comunicación, cuando en marzo de este año comenzamos con la cuarentena
impuesta por la Secretaría de Salud federal y estatal y la SEP, por lo que fue
necesario que cada individuo tomará un curso intensivo de redes sociales.
La gente ante la imposibilidad de salir a las calles se vio con la urgencia de trabajar
en home office, los chavales aprendieron a manejar el Whatsapp, las madres de
familia hacen compras desde la comodidad del hogar, hoy se venden medicamentos
por la web y los universitarios ya dominan el “Zoom” y “Google Classroom”.
En nuestro país se habla de que durante esta temporada de COVID-19, 2 millones
de personas se han quedado sin empleo, de igual manera, hay afirmaciones de que
más de 500 mil empresas formales cerrarán sus puertas, entre las más perjudicadas
está el turismo, la manufactura y las ventas al menudeo.
En fin sería interminable contar con precisión todas las complejidades que dejará el
COVID-19, los estudiosos de la economía global, aseveran que la recuperación
vendrá en el año 2025, mientras tanto recomiendan fortalecer las cadenas
productivas e impulsar la compra de productos regionales y locales (hecho en casa).
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







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