Cd. De México, 20 de Septiembre del 2020.- El mundo de los sueños es un mundo fascinante y poco conocido aún por la ciencia. Algunas mañanas recordamos vívidamente lo que soñamos, mientras que otras tenemos una vaga idea o no sabemos absolutamente nada de lo que pasó por nuestra mente durante el descanso.
Las áreas relacionadas con la intensidad emocional de los sueños, entre otras, también actúan en horas de vigilia, por lo que se podría decir que el hardware -nuestro cerebro- no cambia, pero sí la forma en que se procesan los datos. Es decir, los pensamientos nocturnos y diurnos son iguales, pero no se recuerdan de la misma manera.

Durante la fase REM, que es cuando más soñamos, las ondas que emite nuestro cerebro hacen difícil procesar la información, de forma que podemos recordar vagamente lo que soñamos, pero no con total exactitud. Los conectores neurales que producen las memorias no sincronizan bien, y por ende, no recordamos todos los sueños.
Soñar incluye diferentes procesos cognitivos, incluyendo procesos de desorganización y desincronización, por lo que se plantea realmente si el sueño que tenemos y no recordamos es importante o no.
Freud, dice que nuestros sueños son deseos que tenemos, y que si no los recordamos es porque nuestro cerebro los bloquea si no estamos preparados para manejarlos, y nos resultarían traumáticos.

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