Para la comunidad escolar el 24 debiera ser motivo de alegría, contagiado regocijo
y anuncio de volver a ver a ‘los cuates’ del aula, saber quienes serán los profesores y si
son ‘perros’ o ‘barquitos’ que todo nos consienten.
Este 24 está anunciado como el inicio de un nuevo ciclo escolar, pero no será
como en otros tiempos, porque la Pandemia del COVID-19 sigue con mucha presencia
en el mundo, pero muy acentuado en México.
En todos los tiempos hay muchas cosas que se omiten porque no es conveniente
se publiquen temas que muevan la alfombra de la estabilidad social… pero no por ello
son situaciones reales, cotidianas, que la gente común vive, en cualquier lugar del
mundo.
Las declaraciones de una muy alta funcionaria de la Educación Básica de
Tamaulipas, este lunes 10 de agosto, repitió -como cada año- el mismo discurso oficial
a la prensa sobre la gratuidad, obligatoriedad y esas cosas de la educación en el país.
El mensaje de siempre, no cambia ni un ápice “…las cuotas escolares no son
obligatorias… las escuelas y/o sus directivos no pueden retener los documentos
oficiales del escolar como garantía de adeudos… o como condición de una
inscripción… los uniformes no son obligatorios… los útiles escolares…”
Años van y años vienen y estos temas no terminan, no se agotan, son de
temporada. Imagino que los comunicadores hasta tienen archivos que solo actualizan
porque siguen las mismas situaciones, lo único que cambian son los personajes,
funcionarios o padres de familia, pero ‘pan con lo mismo’ No falta quien abra su bocota
argumentando la falta de presupuesto que autoriza la misma constitución para sostener y
mantener escuelas.
Tampoco se menciona, ni como error, es el papel de los docentes que el día 24 de
agosto inician el nuevo ciclo escolar, en situaciones similares a cuando terminaron el
2019-2020, con una deserción, casi desbandada gigante, porque según varios
organismos centralizados, descentralizados o privados, señalan la pobreza extrema de la
población.
El mismo optimismo del presidente de la 4T, reconoce los millones de pobres en
México, luego entonces estos millones de escolares sabemos no tienen computadoras y
menos internet… ¡La Televisión y la radio han ayudado! Pero los adultos sabemos que
si vemos un programa aburrido, cambiamos de canal. ¿La radio? Claro que es
importante, pero esta industria de la comunicación representa índices muy bajos de
audiencia.
La realidad es que para una educación en línea los mexicanos no estamos
preparados, ni estudiantes y mucho menos los maestros de las escuelas. Podrán conocer
cuestiones muy básicas, pero en eso de diseñar y programar una clase con auxilio de la
computadora, no es fácil y son pocos los especialistas en esta área. Vende más la
programación de videojuegos.
Los maestros pandémicos, con el espíritu de profesionales de la enseñanza, a
partir de marzo pasado cambiaron todo un esquema de trabajo, salieron expulsados de
su aula por el COVID-19 para albergarse en su domicilio particular haciendo pública
una parte de su privacidad.
De unos días a otros, los maestros utilizaron su computadora -consiguieron o
compraron una en abonos chiquitos- para utilizarla como herramienta de trabajo, si no
tenían, contrataron internet o hasta pidieron a la vecina compartiera su Wi-Fi.
Había que cumplirle a los estudiantes, sin importar que los gastos fueran pagados
del bolsillo del profesor y permitir que la intimidad de su domicilio fuera visto no solo
por sus estudiantes, sino por los papás de sus alumnos.
¿Derechos de autor? ¡Cedidos… a quien corresponda! Las investigaciones,
imágenes, textos, tareas administrativas, etc., igual, al fin y al cabo es el profe.
Puedo asegurarle que hubo muchísimos requisitos de las autoridades escolares, a
quienes no les importó si los maestros tenían computadora o internet. En otro momento
usted vio, por la Reforma de Peña Nieto, a incontables profesores en los cafés con
servicio gratuito de internet, subiendo evidencias y estadísticas. Esta vez los cafés y
restaurantes estuvieron cerrados por la Pandemia.
Este 24 de agosto la escuela vuelve a la sala del profesor y muchos de ellos
readaptaron el “nuevo salón de clase” en su casa, con una decoración de escenario desde
donde transmitirán sus lecciones. En otras palabras, los profesores citadinos y de
algunas zonas rurales están trabajando haciendo materiales del nuevo curso escolar para
presentar a sus alumnos.
¿Qué pasará con los maestros rurales, comunitarios o de los albergues escolares…
maestros de Telesecundaria?
Como colofón, en tiempos regulares si los maestros notaban al grupo
desmotivado, cansado, aburrido, etc., cambiaba a alguna dinámica. ¿Pero ahora?
AL CIERRE:
El tema del presidente VS el expresidente, promete ser estrella. De campeonato.







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