Hay quienes ven la política como una forma
de poder servir a la comunidad transformando lo
que no funciona debidamente, pero también hay
quienes la ven como un negocio como cualquier
otro, y así si no saben como “mover la
pandereta” contratan a expertos para lograrlo.
Y así han proliferado durante las campañas
políticas de todos los niveles los famosos
“operadores” que se contratan por una
determinada cantidad, y en ocasiones hasta con
su inclusión en el área de la “chamba” si llegan
a lograrla.
Pero como en todas las profesiones también
hay operadores políticos buenos, regulares y
malos y hasta los que se manejan con puro
“bloff”, y ahí es donde viene el desencanto de
los contratantes si no saben diferenciarlos a la
hora de escoger.
Buenas experiencias hay de campañas del
pasado, pero también malas porque al paso del
tiempo se ha descubierto que muchas cosas se
dejaron de hacer porque los operadores
“durmieron con el enemigo”.
Por eso hoy que está por iniciar un nuevo
proceso electoral el próximo 13 de septiembre,
los que tienen intenciones de aparecer en las
boletas del 2021 deberán tener sumo cuidado
para seleccionar a sus “manager”, para que no
se vayan a llevar una ingrata sorpresa.
Se supone que los partidos políticos asesoran
a su candidatos, pero la mayoría de las veces
estos prefieren “gente de su confianza” para
que les maneje la campaña, lo que de paso
facilita a las dirigencias partidistas para
deslindarse en caso de una derrota.
Como quiera que sea los partidos, los
candidatos y todos los que participan en las
campañas políticas deberán estar muy alertas,
para evitar sorpresas que no puedan revertirse
y que dejan huellas profundas en la vida de los
políticos viejos o nuevos.







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