Ser gobernador de un estado es sin duda
alguna un privilegio y una gran responsabilidad,
porque representa la instancia de los
ciudadanos para resolver las carencias y hacer
crecer en todos los órdenes a su entidad
federativa.
Y dentro del Pacto Federal hay gobernadores
fuertes, regulares y débiles o malos, aunque
todos pueden tener la idea de servir pero no se
dan las cosas por incapacidad de “tocar
puertas” para lograr los objetivos.
De ahí que ha sido común que los
gobernadores buscaran acercarse a los
presidentes de la república, y era notorio
cuando un presidente apoyaba a un gobernador
porque en sus estados la solución de los
problemas era rápida y expedita.
Las cosas fueron cambiando y los
gobernadores siendo parte del Pacto Federal
comenzaron a pedir equidad en el reparto del
presupuesto y de los proyectos que eran
necesarios para avanzar en cada región, y es
por eso que han venido pidiendo una reunión
con el Presidente Andrés Manuel López Obrador
para ventilar las cosas, y eso deja claro que
habrán de realizarse cambios o nuevas
estrategias, sobre todo cuando el Presidente ha
dicho que no habrá “encontronazos” con
quienes gobiernan en los distintos estados del
país, sino que se privilegiara la búsqueda de
soluciones para que todos trabajen de manera
conjunta buscando resolver los problemas de
México.
Ni duda cabe que seguirá habiendo disciplina
institucional, pero ya los gobernadores
agrupados y como fuerza política serán parte de
la agenda de gobierno de éste país, y no solo
buscaran las soluciones con cercanía con
quienes tienen la decisión para lograrlo.
En otro orden tal parece que la dirigente
nacional del organismo de mujeres del PRI
Monserrat Arcos tomará el control del Consejo
Político de Madero, sobre todo ahora que
renunció a las posiciones que ahí tenía el
dirigente de la Sección Uno de Petroleros
Esdras Romero.







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