Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas, tiene en la capitalidad, su principal vocación, es decir, es una ciudad de burocracias.
Es asiento de los tres Poderes del Gobierno del Estado. Ejecutivo, Legislativo y Judicial; así como de la mayoría de las Delegaciones del Gobierno Federal.
También tiene una vocación educadora que atiende demanda de educación media superior y superior de más de 25 municipios de la región central de la entidad, incluidos parcialmente a San Fernando y El Mante con sus municipios vecinos.
Y es que es asiento de uno de los campus importantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, así como de la Rectoría y sus oficinas administrativas centrales.
También de varias instituciones de enseñanza superior pública y privada como el Instituto Tecnológico, la Universidad Tecnológica, la Universidad La Salle, la Universidad Valle de México, entre otras.
En esa dinámica de burocracias gubernamentales y educativas, se ubica cerca del 70 por ciento de su economía. Es decir, la actividad del Gobierno del Estado con sus tres poderes, las Delegaciones Federales, las Universidades Públicas y Privadas, el Ayuntamiento Local.
El resto de su movimiento económico tiene que ver con actividades diversas entre ellas la agricultura, ganadería, citricultura, comercio, pequeña y mediana industria, industria maquiladora.
Pero el motor económico central es la derrama económica en salarios de las burocracias, así como las compras de los insumos para la operación que requieren las instituciones gubernamentales.
La capitalidad es para Ciudad Victoria, lo que Los Puentes Internacionales para Nuevo Laredo ( Aduanas y Transporte); o la industria maquiladora y el petróleo-gas para Reynosa; la industria maquiladora y el puerto-playa para Matamoros; o la industria petroquímica, puertos marítimos, petróleo y turismo, para la zona conurbada Tampico-Madero-Altamira.
Sin embargo, hace casi cuatro años la Ciudad Victoria recibió un duro golpe en su economía, con la alternancia política.
Con la llegda del PAN al Poder en Tamaulipas, Fueron despedidos cientos de burócratas experimentados, a cientos más les redujeron compensaciones de sus salarios y se suspendieron viáticos para operación de programas.
La inmensa mayoría de las compras de insumos de las oficinas gubernamentales de los tres poderes del Gobierno del Estado, así como de la Universidad Pública, se empezaron a hacer en Reynosa y en menor proporción en Tampico y algunas fuera de la entidad.
Se alquilaron bodegas y predios para instalar talleres de mantenimieto a vehículos, comercializadoras, venta de pinturas, almacenaje de maquinaria de constructoras venidas de otras partes de la entidad.
El estrangulamiento de la economía victorense se empezó a sentir en forma severa, pues de la noche a la mañana, el circulante de dinero se contrajo en más de un 40 por ciento.
Luego vino un cambio más las estructuras gubernamentales en el 2018, cuando cambió el gobierno federal y el municipal, de tal forma que se recrudeció el problema porque mermaron más los recursos por recortes masivos de personal en Delegaciones Federales, en sus compras de insumos y de la misma forma en el Ayuntamiento Local.
El relevo de Enrique Peña Nieto por Andrés Manuel López Obrador y todos los ajustes en el gobierno federal; así como la salida de Oscar Almaraz Smer del Ayuntamiento de Victoria y la llegada de Xicoténcatl González Uresti, le dieron otra sacudida a la deprimida economía victorense.
La triste realidad de Victoria es que se quedó anclada desde hace varias décadas en la comodina condición de ser la Capital de Tamaulipas.
Porque desde hace 20 años, el crecimiento poblacional ya no le alcanzaba para que “la cobija presupuestal gubernamental” cubriera a todos los victorenses.
Cada seis años, dependiendo de quien llegara al ejercicio del poder político, la cobija se jalaba para un lado o para otro y un parte de los ciudadanos se quedaba fuera.
Sin embargo, hace cuatro años que se dio la alternancia del poder, con la llegada de un gobernador oriundo de Reynosa, Francisco García Cabeza de Vaca, la “cobija presupuestal” se fue casi completa para Reynosa, dejando a casi todos descobijados.
Otra desventaja para Ciudad Victoria, es que a pesar de la alternancia política en el Gobierno Municipal y la sincronía de colores en los gobiernos local y estatal (PAN), no se vio reflejada en una mejor atención de los problemas de la capital tamaulipeca.
Por lo general, el alcalde de la ciudad es solo un administrador para lo ordinario, servicios públicos y mantenimiento de la ciudad, pero el verdadero alcalde es el gobernador en turno. Hasta el momento no se ha sentido para bien de la ciudad en la presente administración estatal.
Es esa situación de asfixia de la mayoría de los sectores productivos de Victoria, la que hace más difícil la vida de los capitalinos en este marco de prolongada pandemia.
Miles de personas sobrevivien con su actividad cotidiana en las calles, complicándose atender los llamados de la autoridad sanitaria para el “quédate en casa”.
Es así como se explica parcialmente la crisis sanitaria que afecta m´´as fuerte que a potras regiones a la capital tamaulipeca, pues con mucho menos población que Reynosa o Matamoros, tiene altos índices de contagios, mortalidad y casos activos de coronavirus.
Se le juntaron a Victoria, las pandemias.
La PAN-demia del 2016 y la del 2018.
Así como la PANDEMIA del Coronavirus.
La situación severa que lleva a tocar fondo, exige en estos momentos del surgimiento de los liderazgos que permitan apuntalar acciones que lleven a replantear la dinámica económica de Victoria.
Entre ellas tareas impostergables para hacer realidad proyectos que coadyuven a darle un nuevo perfil a la región central de Tamaulipas, con Victoria como eje.
Victoria necesita ser dotada de una segunda línea del acueducto para tener agua suficiente para la población, así como para el uso industrial.
Igualmente impulsar la construción de un ramal de gasoducto para acceder al gas industrial, ya sea desde Villagrán o Soto la Marina, donde pasan los ductos que llevan a otras regiones más lejanas del país.
Y ampliar la capacidad de suministro de energía eléctrica, que permitan la llegada de un sector de la industria pujante del noreste del país.
Si no lo hacemos en los próximos diez años, Victoria estará condenada a convertirse en una ciudad de jubilados, pues las nuevas generaciones seguirán emigrando a zonas emergentes como León, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Monterrey, o Texas, en busca de mejores alternativas vida y bienestar.
Tiempo de nuevos paradigmas, de despertar de consciencias, de abrirnos a buscar alternativas de desarrollo regional y de conectar a Victoria con los polos de desarrollo industrial y portuario como son Monterrey y su zona metropolitana, con Altamira y Tampico.
Sin descuidar las microfortalezas regionales que representan la capitalidad, ser ciudad educadora, la citricultura tecnificada ( Victoria.Güémez, Padilla, Hidalgo y Llera) y el turismo de playa, ecológico y deportivo (La Pesca, El Cielo, Presa Vicente Guerrero, Rio Guayalejo, Jaumave, Tula, Hidalgo) , así como el Parque Tecnológico-Universidad Tecnológica.
Las dos pandemias que padecemos, obligan a dar el salto para redireccionar el desarrollo económico de Victoria y la zona centro de la entidad; y el golpe de timón en lo político en el 2021 y 2022.







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