Una verdad irrefutable es que en distintos contextos la pandemia del COVID-19 ha
hecho estragos. Desde luego el primero es el de la Salud Pública y como colaterales la
economía del mundo, ninguno en especial, todos de una forma u otra nos hemos visto
lastimados por la poca actividad económica en todas las áreas.
En el campo de la medicina, los hospitales, clínicas y centros de salud están saturados
y si bien es cierto hay muchos enfermos, también lo es por el afán de controles sanitarios y
hasta los pacientes tienen que esperar en la vía pública, solo para que sean valorados…
Otros murieron ante la mirada atónita de familiares y curiosos. En el caso de traer síntomas
mínimos del Coronavirus, entonces son remitidos a áreas u hospitales destinados para
atenderlos.
En el mismo contexto de la Salud Pública, el mundo de la salud ha protestado
insistentemente por la falta de insumos básicos para atender a los pacientes contagiados y
tan es así que hace falta conocer las estadísticas oficiales y no oficiales del personal de
salud que ha fallecido por esta causa: cumplir con su deber profesional y laboral.
El aspecto político no es ajeno al problema, particularmente en las medidas
preventivas, la asignación de presupuestos y recursos que debieran destinarse al combate a
del virus.
Lamentable pero real, en el mundo se conocen posturas de unos y otros funcionarios
frente a la pandemia. Creen o no en este fenómeno. Pero hay más… como en todo, surgen
políticos o familiares de éstos que se valen del cargo para hacer negocios sucios,
fraudulentos, con la salud y hasta con la muerte de los demás.
En la educación aparentemente “todo bien”, salvo la disminución de la matrícula de
alumnos que, sobre todo en las escuelas privadas bajó sensiblemente, porque no se dio en la
proporción que se esperaba.
Hago énfasis en los conflictos que se reportan por este problema al que llamaría La
Educación Pandémica en México, porque, si el ciclo escolar pasado concluyó hasta con
entusiasmo, se debió al de maestros y gran apoyo de los padres de familia, porque a los
‘cerebros del sexenio’ fue muy pobre. La razón simple: ‘no dieron pie con bola’
Este ciclo escolar 2020-2021, casi al término de la semana de inicio, se reciben
reportes sobre la pésima conectividad de Internet y no solo porque ‘la red se cae’, sino
porque hay constantes altibajos de velocidad y desconexión.
Algunos sectores socioeconómicos presentan problemas por las transmisiones de
televisión pues en lugar de estudiosos de la pedagogía, las y los modelos que imitan a los
docentes, quizá siguen un guion no revisado por maestros y terminan por caer en
repeticiones y contradicciones… y así salen al aire.
Javier Poza, conductor de espectáculos del Grupo Fórmula Noticias entrevistó, en su
programa matutino, a una renombrada gimnasta, quien fue contratada para dar una clase de
Educación Física y ella, con la limpieza de su intención, dijo ante los micrófonos que no es
maestra de E. F., pero que enseñó a los niños ejercicios que les ayudaran a ejercitarse, pero
además no corrieran peligro de lastimarse. ¿Y el programa de la SEP?
Adiciono, una sola televisión en un hogar con varios escolares representa conflictos
grandes porque se ha dado el caso que en el mismo horario hay clases de bachillerato,
primaria, secundaria y hasta preescolar. Es cierto que hay repeticiones, pero usted seguro es
padre de familia y entiende el panorama que algunos viven.
La educación superior no es la excepción, incluso algunos hablan de educación
clasista por la condición o exigencia de acceder a las clases por medio de la computadora,
Tablet o por lo menos de un celular con internet.
Es cierto que estudiantes foráneos no pagan la renta de los departamentos, cuartos o
viviendas que tenían en la ciudad sede de sus estudios, por lo que es un ahorro, pero si el
lugar de residencia es en la zona rural, es muy posible tengan problemas de para conectarse
a sus clases virtuales.
Otra verdad: no han faltado los estudiantes (¿escuelantes?) que aprovechando la
Pandemia del COVID-19 y antes de concluir la primera semana de clases, ya están
preguntando a sus maestros ¿cómo le hacen? Porque no tienen compu, porque no tienen
internet.
El término de escuelantes se nace de un trabajo de investigación educativa del Mtro.
Domingo Reyna Rodríguez (+) que señala a esos muchachos que se inscriben y simulan
desde asistir a clase, hasta ‘cumplir’ con las exigencias de sus profesores. Lamentable, se
amparan de ‘su pobreza’ y el espíritu de auxilio de otros.
La realidad cruda es que egresan de la educación superior sin preparación, sin una
capacitación mínima porque terminaron una carrera de favor, representando una realidad
ficticia para ellos mismos, aunque el sistema ayudó.
Escuché o leí, que el negocio de los políticos era mantener a los pobres, porque así se
siguen generando más programas de “ayuda a los que menos tienen” “A la población
tercermundista”.
¿Dónde quedó aquello de ‘Ayúdate, que yo te ayudaré’?







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