En esta vida hay tiempo para todo, menos para rendirnos, y es que si optamos
por no claudicar, se despiertan nuestras fortalezas, se activan nuestras
emociones y la voluntad se vuelve indestructible.
Verá usted, el ser humano tiene la capacidad para reiniciarse tantas veces
como sea necesario para avanzar y cumplir sueños, y sin importar si el camino
tenga obstáculos, ya sea largo o corto.
Seguramente que tendremos épocas, en que habrá giros inesperados en
nuestros destinos, en los cuales nos sentiremos incapaces para manejar
situaciones no previstas.
Y es que en este viaje de la vida habrá días borrascosos, pero también
alumbrará el sol, y bueno en esta cotidianidad del diario vivir, cuando
elegimos no rendirnos, brillamos tanto como el astro rey.
Consideremos, que en esta estancia terrenal, tenemos tiempo y oportunidades
para casi todo, para ser felices e infelices, así como reír y caer atribulados, y
es que amamos y odiamos, admiramos y desconfiamos, en fin toda esta gama
de emociones forma parte de la afectividad humana.
Pero también se vislumbra la capacidad para comprometernos con nosotros
mismos y con nuestro bienestar emocional, es decir darnos la habilidad para
desactivar pensamientos poco útiles como, por ejemplo, la idea de que “ voy
fracasar” o “es imposible”; esto se haría para dar cabida a aquellos que nos
permitan focalizarnos hacia un logro.
Obviamente, se requiere de equilibrar las emociones, y entender que los
miedos, inmovilizan y actúan como retadores a la hora de intentar traspasar
un obstáculo, o con los tropiezos del caminar diario.
Debemos entender que la fuerza de voluntad es un recurso que se debilita, ya
que en ocasiones la motivación y el desánimo, es lo que prevalece, pero no
podemos rendirnos, hay que sobreponernos y enfrentar todos los momentos
inicuos.
Tome usted en cuenta que las personas que nunca se rinden, son historias de
esperanza para otros que se encuentra débiles y flaqueando en esta vorágine
de la existencia.
Como suele decirse, la peor batalla es aquella que no nos atrevemos a pelear,
no permita que la derrota existencial sea apabullante y le mine el deseo de
luchar, recuerde que la valentía y la esperanza son virtudes que nunca
abandonan el corazón humano.
Enfrentemos estos afanes de la vida, positivamente, y es que saber vivir a
veces en circunstancias difíciles, de presión fortalece la esfera emocional para
salir adelante, y es que una existencia sin desafíos produce víctimas entre
casi todos los seres vivientes.
¿Usted qué prefiere? porque luego de las grandes pruebas siempre podemos
decir que somos más fuertes que descubrimos tener aptitudes que no
sabíamos que podíamos desarrollar, entonces, todo pasa para algo y siempre
sale el sol.
Y se llega a la premisa, de que cuando ya no somos capaces de cambiar una
situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos,
sea feliz hágalo en familia.
Bíblicamente, Dios nos habla para entender que en el paso por esta vida, todo
tiene su tiempo, y nunca nos afanemos por el mañana sino que vivamos cada
día con su afán.
Eclesiastés 3.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora,
tiempo de nacer, y de morir; tiempo de plantar, y de arrancar lo plantado;
Tiempo de llorar, y de reír; tiempo de endechar, y de bailar; tiempo de
esparcir piedras, y de juntarlas; tiempo de abrazar y de abstenerse al abrazo;
tiempo de callar, y de hablar;
He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se
añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace para que delante de él teman los
hombres.
Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.
Nos vemos hasta la próxima, sigamos creciendo en la fe.
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