PORT MANSFIELD, Texas, E.U., 27 de Julio de 2020.-La senda de devastación dejada por el huracán Hanna en la costa sur de Texas el fin de semana estaba cubierta por camiones de carga volcados, cables de electricidad cortados y casas sin techo que seguían enfrentando la amenaza de inundaciones en un área que ya ha sido fuertemente golpeada por la pandemia de covid-19.
Hanna, que eventualmente se debilitó y convirtió en una depresión tropical, tocó tierra en la tarde del sábado en la Isla Padre como un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson de cinco niveles, y posteriormente volvió a tocar tierra en el Condado Kenedy, Texas.
Los poderosos vientos volcaron al menos tres camiones de 18 ruedas y un vehículo recreativo y provocaron el cierre un tramo de tres kilómetros de la Ruta 77 en Sarita, Texas, cerca de la frontera con México.
En Port Mansfield, los vientos arrasaron campos de caña de azúcar y derribaron árboles.
Ciervos caminaban por las calles y se detenían para masticar las ramas que habían caído en los patios de casas modestas, algunas de las cuales habían perdido su techo.
En un momento, más de 283 mil casas y negocios quedaron sin electricidad, pero la cifra había disminuido a 230 mil en la tarde del domingo.
La Casa Blanca aprobó la declaración de emergencia por desastre en Texas.

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