Cd. De México, 25 de Julio del 2020.- Existen unidades de tiempo aún más pequeñas que los segundos. Aunque por motivos prácticos no hagamos uso de ellas en nuestra vida diaria, en el campo de la investigación científica utilizan con frecuencia. Por ejemplo, un centisegundo equivaldría a una centésima de segundo, es decir, serían 0,01 segundos. Y el nanosegundo equivale a la mil millonésima parte de un segundo, 0.000 000 001 segundos.
Gracias a estas unidades de medida, en el año 2010 consiguió llegar a medirse el periodo de tiempo más corto controlable hasta el momento, echando mano de la luz y su doble naturaleza de partícula y onda electromagnética para lograrlo. Y es que, al tratarse de una onda, la luz posee una longitud de onda (la distancia que recorre la perturbación de una onda) y una frecuencia de onda (el número de veces que se repite esa onda por unidad de tiempo), medida en Hercios (Hz). Esta, la frecuencia, es la clave para lograr realizar las mediciones temporales mencionadas.
Por eso, observando el comportamiento de la luz, ha podido realizarse este tipo de mediciones de unidades de tiempo muy, muy pequeñas, inaccesibles a través de cualquier otro método. En concreto, a través de los láseres, que pueden generar pulsos de luz de hasta 100 attosegundos.
En general, la luz es una onda electromagnética de muy alta frecuencia, pero en esta ocasión se utilizó un pulso de láser ultracorto y se emplearon métodos específicos de estabilización para la posición del máximo de la fase del pulso de luz. Una corrección que se basa en el llamado desplazador de frecuencia acústico-óptico y que acarrea verdaderos avances para esta clase de investigaciones en la naturaleza.

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