Este pasado 8 de Julio, se presentó lo que muchos apostaron jamás
ocurriría, y de suceder sería en vía de confrontación y fuertes pugnas.
Me refiero al encuentro entre los jefes de Estado, uno líder
Republicano, es decir de base conservadora, como el caso de
DONALD TRUMP, y por otro, el líder liberal con pensamiento de
izquierda: ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR.
No era para menos que muchos pensaran que simplemente el
encuentro suscitado este miércoles pasado, jamás ocurriría y de
suceder no sería en el marco de la cordialidad y excelente relación
que quedó evidente durante la visita de Estado de nuestro Presidente
a la Casa Blanca.
Washington, registró así en su libro oficial, la visita de un hombre de
izquierda, que en 2018, ganó elección con 30. 11 millones de votantes,
es decir el 53.19 de la población votante en México.
Que si era conveniente o no que acudiera nuestro mandatario al
encuentro con su homólogo estadounidense, sobre todo ante el hecho
de lo que esto representa e implica para la elección que se aproxima
en noviembre para nuestros vecinos del norte, es parte del debate
entre los principales críticos del encuentro.
Sin embargo el motivo de dicha visita, un asunto de Estado: La
celebración de la puesta en marcha del nuevo acuerdo comercial
México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que apenas entró en vigor
el día 1 de julio del presente año y del que ya empiezan a fluir
resultados, con importantes inversiones extranjeras en territorio
nacional, como el de la empresa Bombardier Recreations Products
(BRP) que decidió a razón del nuevo instrumento trilateral, instalar
planta de vehículos en Ciudad Juárez Chihuahua, según lo informó la
Secretaria de Economía GRACIELA MARQUEZ COLIN apenas un par
de días de haber entrado en vigor.
La verdad, es que México, no podemos darnos el lujo de
desaprovechar las oportunidades y el nuevo Tratado de Libre
Comercio, es un especie de aliento o tipo luz al final del túnel en la
realidad que vivimos hoy día ante la crisis económica que ha
impactado el bolsillo de la mayoría de los mexicanos.
Luego entonces, el encuentro en Washington se torna histórico, no
solo porque ambos mandatarios son de corrientes ideológicas
opuestas, sino también por las circunstancias y momento coyuntural
en que se genera la visita: La pandemia por SARS CoV-2 que venía a
cambiar las reglas en términos de geopolítica. Por ende, evento poco
concebido por los máximos representantes de la derecha mexicana.
Por consiguiente es de reconocerse los buenos oficios del cuerpo
diplomático encabezado por el canciller MARCELO EBRARD
CAUSABÓN, en propiciar y lograr generar las condiciones para hacer
posible dicho encuentro, convirtiéndolo en el punto de partida para el
resurgimiento de nuestra economía nacional hoy duramente
golpeada.
Luego entonces, solo resta decir que los mexicanos esperamos desde
luego que el encuentro Trump- López, a la postre suscriba en términos
de la relación binacional, con este inédito encuentro una relación de
respeto y de autodeterminación de los pueblos, más allá de un mero
beneficio mutuo de carácter comercial, que reconozca y reivindique el
trato a nuestros connacionales en Estados Unidos y a los propios
mexicanos en México; puesto que ha quedado claro que en
Washington el histórico encuentro, fue no solo de vecinos y socios,
sino aún mejor el de amigos.
La autora es máster en derecho público, egresada de UAT- UANL. Abogada, Ex Catedrática,
Escritora y Conferencista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C.







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