Cd. De México, 14 de Julio del 2020.- Cuando una relación fluye en un clima de confianza nuestras emociones, sentimientos y pensamientos se pueden enfocar en la construcción de una relación y una vida misma balanceada. Pero cuando la confianza se deteriora, se convierte en un factor no sólo de distracción, sino incluso de molestia a través del resentimiento y el temor de volver a ser lastimados.
La confianza es una parte central de todas las relaciones humanas, incluidas las románticas, la familia, las operaciones comerciales, la política y las prácticas médicas. Es una creencia en la probabilidad de que una persona se comporte de ciertas maneras que esperamos. Nuestras relaciones con los otros dependen de que este supuesto se cumpla.
El factor clave no es la honestidad intrínseca de las otras personas sino su previsibilidad.

La desconfianza es un proceso emocional que va mucho más allá de la estimación de bajas probabilidades de que las personas hagan lo que se supone que deben hacer. Lo que llamaríamos una persona desconfiada es una persona que siente que ya no puede confiar por algo que le ha sucedido.
Es muy probable que:
-Generalice lo ocurrido.
-Esté viviendo un proceso traumático.
Quien no perdona o no puede volver a confiar lo hace principalmente por:
-El temor a volver a ser lastimado.
-El enojo por sentir que no somos tan importantes para el otro.
¿Qué pasa en una relación cuando ya no hay confianza?
Se vive con resentimiento, enojo, miedo y agresión. Es como vivir en una trinchera pensando que el otro es un enemigo y entonces cuesta “pegar el ojo” porque sientes que, si te descuidas, seguramente te lo volverá a hacer. Hay tristeza por la sensación de pérdida.
Se vuelve como una relación fantasma o zombie.

¿Cómo se repara?
No se puede volver a confiar en quien nos sigue lastimando o en quien no admite lo que ha hecho, porque eso habla de conciencia al menos. Digamos que no es una persona fiable en lo positivo y ahora se ha convertido en alguien que predeciblemente puede tener la capacidad de lastimar.
Pidiendo perdón y perdonando. Ya decía Desmond Tutu que sin perdón no hay futuro, y esto es cierto para los pueblos como para las personas. Sin perdonar por definición una relación se convierte en algo tóxico y manipulador.

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