La ausencia de los besos va acabando poco a poco con el amor, la
falta de abrazos va minando poco a poco el cariño fraternal, la
usencia de neuronas va mostrando poco a poco la insensibilidad de la
humanidad que da todo por hacer viral historias sin fundamento,
mentiras y más mentiras se acumulan en las redes sociales tan solo
por un cúmulo de “Likes”.
No hay manera de remediarlo, son efectos colaterales de la Pandemia
del COVID19 y tendremos que soportarlo, al menos mientras esto
dure, que al parecer va para largo y una estrategia recurrente será sin
duda la victimización.
Cansados estamos ya de dudar de todo lo referente a la pandemia, la
mayoría de los análisis están sesgados, un día las pruebas son
mínimas y no reflejan la realidad, después estas pruebas se hacen
dónde quieren que crezcan los números y más tarde se infla el número
de fallecidos, no en la cantidad, porque eso no se puede, pero si en la
estadística, pues no es lo mismo ver la cantidad de ellos que la
proporción que representan por cada 100 mil habitantes.
La siembra de miedo persiste, los distractores se siguen utilizando y
este año 2020 será un año perdido no solo en la economía, sino
también, en el desarrollo intelectual de la sociedad.
Resulta preocupante que en Tamaulipas haya revivido el delito de
Motín o Asonada, con meras intenciones políticas evidentes, un delito
que nace en los levantamientos de marineros cuando consideraban
que las condiciones laborales en el barco no eran las adecuadas ni
bien remuneradas, para entenderlo debemos recurrir al año de 1797 y
leer sobre dos barcos famosos uno denominado “Nore” y el otro
“Spithead” de la Real Armada Británica para entender los motivos.
No me queda la menor duda de que alguien en la Fiscalía de Justicia
de Tamaulipas ama la historia, la estudia y la aplica sin el menor rubor
por los siglos pasados.
El delito encaja perfectamente en la visión histórica del poder, de la
esclavitud y de la desfachatez para abusar de los que menos tienen.
En aquella época los motines terminaban siempre con el asesinato de
los oficiales de los barcos, ahora, afortunadamente son solo
funcionarios que recibieron gritos y encierro por unas horas, pero que
ellos sintieron como agravio a sus castos oídos, a su facultad de
traspapelar papeles y a su voluntad servil para con quien les paga.
Las razones para dejar en libertad a Susana Prieto Terrazas sin duda
el tiempo las mostrará, fueron 22 días en la cárcel de Tamatán, sin
libertad bajo fienza pues alegaban los fiscales que ella podía huir al
estado de Chihuahua donde tiene su residencia, aunque curiosamente
la sentencia es que se vaya de inmediato de Tamaulipas y a
enfrentarse a una cárcel tan grande como su estado natal.
Fue desterrada pues, pena que desde la época de la inquisición no se
aplicaba a nadie, (les digo que hay un fiscal que es ratón de biblioteca)
y que por sus alcances sin duda será apelada, por la simple y sencilla
razón de que resulta anticonstitucional.
España importó esta pena del Derecho Romano y se aplicaba
regularmente a los bígamos y a los herejes, regularmente se utilizaba
una isla para hacer valer la sentencia de destierro que podía ser por
algún tiempo predeterminado o de por vida, según el ánimo del
Tribunal, pues en aquellos años regularmente se desconocían los
hechos. Ellos solo aplicaban sentencias, algo muy similar a lo ocurrido
el miércoles en Ciudad Victoria.
El Tribunal del Santo Oficio en México en la época de la Colonia,
tomaba con mucha seriedad su encomienda, pues lo hacían para
evitar problemas de orden público que pudieran poner en riesgo la
seguridad de la nación.
En el análisis, sin duda para lograr la libertad de la acusada, mucho
tuvo que ver la carta enviada a Mike Pompeo por 50 Congresistas
norteamericanos, misma que Optimus Informativo fue el único medio
de comunicación que la publicó en todo México, cuya lectura entre
líneas demuestra el interés supremo por mejorar los ingresos
salariales de los obreros mexicanos y que además está contemplado
en una clausula muy amplia del nuevo Tratado Comercial entre
nuestro país, Canadá y los estados unidos de Norte América.
Mientras tanto ahí quedará, para vergüenza de la historia del
Tamaulipas de este siglo XXI, la sentencia dictada por la Jueza de la
Fiscalía del Estado, en contra de la Lic. Susana Prieto Terrazas, en la
que además de las inconstitucionalidades, resalta la pena máxima que
le impusieron, EL DESTIERRO.
Jorge Alberto Pérez González
www.optimusinformativo.com
[email protected]







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