El primero de julio, en Palacio Nacional se celebró el segundo
aniversario del triunfo del Presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido,
el cual atinadamente se calificó como un hecho histórico en nuestro País.
Esto, pues por primera vez un partido de izquierda asume la titularidad
del poder ejecutivo, obtuvo más de treinta millones de votos, se convirtió en el
candidato más votado de la historia y MORENA se instauró como la principal
fuerza política de México.
Sin embargo, hoy la realidad de nuestro Presidente dista
considerablemente de la de su partido, pues mientras el primero cuenta con una
aprobación aproximada del 50%, el segundo se encuentra inmerso en una crisis
institucional.
Estimo que MORENA se encuentra en una crisis, esencialmente por el
desapego y desconocimiento de sus militantes a su normativa interna.
Lo anterior, pues así como las relaciones entre ciudadanos e incluso
las naciones encuentran su degradación al perder de vista sus principios y leyes,
la degradación de los partidos de manera análoga comienza cuando los
militantes no observan sus normas estatutarias, pues generalmente son versos y
reglas utópicas que ningún ciudadano podría rechazar.
Así, considero que la crisis de MORENA es consecuencia directa de la
notoria inobservancia por sus militantes de tres premisas fundamentales
contenidas en la “Declaración de Principios de MORENA (DPM) y sus estatutos,
mismas que a saber son las siguientes:
1. Que el partido reconoce su esencia en la pluralidad, cultural,
religiosa y política (numeral 6 de la DPM).
Este principio, ha sido abiertamente inobservado, en tanto que
diversos militantes han rechazado categóricamente que quienes simpatizan con
el movimiento pero que en algún momento han formado parte de otro partido o
bien, que no compartan sus designios, lleguen a integrar las filas de MORENA, a
tal grado que cuando estos últimos han logrado tener cierta posición dentro de la
administración, en vez de apoyarlos o integrarlos, se decide sabotearlos.
Incluso, el año pasado durante las elecciones en los Estados de
Tamaulipas, Puebla, Aguascalientes, Baja California, Durango y Quintana Roo,
vulgarmente la militancia cayo en trapacería de “Morena para el Moreno”, frase
que además de falaz, se contrapone con el principio al que hasta ahora me he
referido.
2. Que cada militante se convertirá en un medio de comunicación para
informar al pueblo. (numeral 7 de la DPM).
Este principio, salvo excepciones no ha sido atendido por la militancia,
pues hoy gran parte de la población desconoce las labores el partido, el trabajo
de sus diputados locales y federales, senadores, etc.
Inobservancia anterior, que incluso hoy puedo afirmar que un
considerable número de militantes desconocen la publicación de la Convocatoria
al III Congreso Nacional Ordinario de Morena, en la que entre otras cuestiones,
se votará por coordinadores distritales, congresistas estatales, consejeros
estatales y congresistas nacionales.
3. Que el partido rechaza la denostación o calumnia pública entre sus
miembros (artículo 3º de sus estatutos).
Basta consultar los medios de comunicación para concluir que se ha
inobservado esta regla.
Así, concluyo que la inobservancia a los anteriores preceptos ha traído
como consecuencia la fragmentación del partido, la imposibilidad de marcar una
agenda y formular una propuesta atractiva para la población, situación por la que
afirmo existe una crisis en MORENA.
No obstante, si verdaderamente quieren competir en 2021,
recomiendo atender cuanto antes a la naturaleza del partido, misma que se
encuentra plasmada en sus normas, pues sin ser alarmista debo manifestar que
tienen dos años de retraso.
De no hacerlo así, la consecuencia natural será su degradación.
Finalmente, soy un convencido de que MORENA necesita disciplina y
unidad más que catervas por conveniencia.







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