Cd. De México, 9 de Julio del 2020.- La versión más remota del café instantáneo nació nada menos que en 1771, en Gran Bretaña. La primera versión industrial y experimental apareció en América en 1853 y tenía una extraña forma de pastel.
No sería hasta el año 1901 cuando se lograra la primera versión verdaderamente exitosa para fabricar el café instantáneo, en el formato soluble y en polvo que conocemos hoy.

Sin embargo, los primeros que fabricaron el café instantáneo en cantidades industriales fueron los norteamericanos en 1910, en concreto un tal George Washington que nada, absolutamente nada, tenía que ver con el primer presidente de los Estados Unidos.
Fue Nestlé, finalmente en 1938, dio con un sistema de deshidratación del café que no alterara el sabor del café habitual. Gracias a Nestlé, que desarrolló su café soluble Nescafé, los soldados estadounidenses pudieron tomar café en sus puestos de combate durante la II Guerra Mundial.
El cambio más importante desde entonces ha sido la adaptación industrial del proceso de liofilización que se produjo en los años sesenta del siglo XX.


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