Cd. De México, 22 de Julio del 2020.- Una dieta ha de ser rigurosa en su ejecución para que brinde los beneficios deseados. Lamentablemente, esto no es posible en presencia de fenómenos como el hambre emocional.
El hambre emocional es el estado en que comemos sin tener hambre real. Es un trastorno alimenticio relacionado con alteraciones anímicas y emocionales del paciente que inciden en su propensión al consumo.
En el hambre emocional, hay una importante necesidad de comer sin haber hambre físiológica, necesidad que es impulsiva e incontrolable. El paciente no sabe cuál es el origen de su “hambre”, pero siente que ha de comer para dejar de sentirse perturbado.
Comúnmente, el hambre emocional se debe a un conflicto emocional no resuelto que el paciente atiende indirectamente mediante la alimentación. Esto puede ocasionar un sentimiento de culpa en el paciente, que reconoce que la alimentación no es la vía adecuada para tratar el problema.

Cabe decir que el hambre emocional se debe a una carencia o problema interno, generalmente del tipo emocional. Por ende, es posible hallar sus causas en fenómenos como tristeza, ansiedad, depresión, desesperación, aburrimiento, estrés, y otros.
Aparte de esto, otras acciones que puedes tomar para acabar con el hambre emocional son:
-Consumir alimentos saciantes que te aporten la cantidad de fibra suficiente para sentirte completamente lleno.
-Reducir o prohibir del todo el consumo de azúcar te ayudará a acabar el hambre emocional porque el abuso de alimentos o bebidas azucaradas está muy vinculado con esto.
-El hambre emocional puede tener graves consecuencias en tu estado de salud si no ajustas tus patrones de alimentación, algo que has de tener muy cuenta y no olvidar nunca. En caso de que se te haga muy difícil controlar los ataques de hambre emocional, puedes consultar a un especialista para mantener tu buena salud.

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