Cd. De México, 23 de Julio del 2020.- Desde su nacimiento hasta los 3 años, el cerebro de un niño se está desarrollando muy rápido. Durante los dos primeros años de vida su cerebro está creando demasiadas conexiones nuevas.
Sin embargo, ese cerebro prolífico en conexiones, irá cambiado con el paso del tiempo. Una de las actividades necesarias para el funcionamiento del cerebro es ‘podarse’, deshacerse de algunas de esas conexiones. Este proceso cerebral ocurre de manera similar a podar un árbol, y en ese proceso de poda todos los niños pierden recuerdos.

El desarrollo del lenguaje contribuye de gran manera a establecer los recuerdos en la mente. “Recordamos aquello que sobre todo nos ha sido nombrado”.
A todos nuestros cerebros les cuesta codificar una memoria antes de tener un concepto lingüístico para cada dato, es decir que el niño no puede grabar en la memoria episódica si no ha aprendido a hablar y a codificar cada cosa y emoción por su nombre.
Otro dato interesante es que el desarrollo del hipocampo es clave para codificar y almacenar recuerdos en la memoria episódica, y este madura completamente hasta entrada la infancia; así que eso explica que los niños no guardan tempranas memorias sobre sus vidas y es porque sus cerebros no estaban listos para guardarlas.


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