Este próximo 1 de Julio, entrará en vigor el T-EMC en sustitución del Tratado de
Libre de Comercio (TLC) que estuviera vigente desde 1994. Sin duda, uno de los
acuerdos comerciales más importantes de los últimos tiempos.
Sus negociadores sin embargo, jamás hubieran pensado que la nueva versión del
referido tratado, arrancaría en momentos tan álgidos como sin duda lo son ahora
debido al coronavirus, que ha provocado en todo el mundo el cierre de empresas y
la suspensión de actividades no esenciales, por consiguiente un panorama a decir
verdad “desalentador” generado por el descenso en las economías de los países
socios.
Sin embargo, el T-EMC, signado por Estados Unidos, México y Canadá,
aparentemente nos viene a dar aliento a nuestro país, dentro del contexto de la
reactivación económica, en donde otros países podrán optar con base en este
instrumento, sentar sus inversiones en el territorio mexicano. Tomando en cuenta,
desde luego la salida de inversiones en China, y que podrán elegir Norteamérica
para “volver a empezar”. Claro si México coopera para que así sea.
Al menos así lo dejó ver Christopher Laudau, Embajador de Estados Unidos en
México, quien literalmente se refirió con respecto a este asunto como “un
momento dorado para México” pero también señaló que se requiere reglas claras
por parte de nuestro país, para efecto del cumplimiento.
¿Por qué tan incisivo el diplomático gringo, con tal expresión de momento dorado
y reglas claras? Si en la economía mexicana, con la pandemia ha sufrido estragos,
tanto como la de ellos, al menos lo que todos sabemos.
La realidad es que la suscripción de dicho acuerdo comercial, así como sus
modificaciones, implican un respiro para nuestras exportaciones, dado que
debemos tener presente que éstas, tienen como principal destino al vecino país
del Norte.
El T-MEC, nace así medio de un panorama adverso y convulso para
Norteamérica, y desde luego para el mundo entero.
Pero a todo esto, usted estimado lector, ¿Usted sabe en qué consiste el nuevo
acuerdo, además por supuesto del cambio de nombre? Debemos recordar en este
sentido que Donald Trump desde candidato en 2016, se refirió al TLC como el
peor acuerdo para los intereses estadounidenses.
Bueno ahí tiene usted ahora, a grandes rasgos: la eliminación de aranceles sobre
acero y aluminio proveniente de México y Canadá como uno de los cambios
sustanciales, también en el ramo automotriz se prevé el establecimiento de un
cupo de 2.6. millones de vehículos exportados a Estados Unidos y otro tema
importante: el fortalecimiento de las normas laborales y ambientales ante lo que se
consideraba un comportamiento laxo de parte de México.
En fin en términos macroeconómicos, se espera una sustancial conveniencia para
los tres socios; aunado a la reactivación de los mercados para los tres países, con
enfoques modernizados, nuevos accesos al sector agrícola, apunte usted por
favor, la propiedad intelectual y el comercio digital. También en servicios
financieros y no podía faltar el aspecto de mano de obra.
Ojalá la reciente visita de nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador a
Washington, sea un indicativo a favor de México, en todo este asunto del T-MEC
no solo en el contexto de la reactivación económica; sino aún mejor en la
estabilidad y crecimiento de la economía en el futuro de México.
La autora es Máster en Derecho Público. Egresada de UAT- UANL. Abogada, Ex Catedrática,
Escritora y Conferencista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C.







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