La elección constitucional del 2021 puede
marcar un cambio en los procesos políticos en
nuestro país, sobre todo por las enseñanzas que
a la ciudadanía le ha dejado la “cuarentena” con
motivo de la pandemia de coronavirus.
Y es que los ciudadanos se preguntan donde
han estado los partidos en ésta crisis cuando
deberían haber mostrado estrategias y
solidaridad con la población, aunque
seguramente ellos también se confinaron pero
para que no les hicieran peticiones de ayuda.
Sin embargo todavía pueden “quitarse la
barra”, si a través de sus bancadas en el
Senado y la Cámara de Diputados aprueban
acciones para frenar el escandaloso desempleo
que se está dando, la economía que va en
picada, la inseguridad, y logran la verdadera
reducción de los contagios de Covid-19.
También la “cuarentena” puede dar vida a otra
forma de praxis política en nuestro país, y
seguramente serán muchos los hombres y
mujeres que en la próxima elección “le pasarán
la factura” a quienes les han hecho promesas
incumplidas y que solo los han utilizado.
Por eso es muy probable que esa nueva
conciencia política diferente a la que hemos
vivido se vea en la elección del 2021, cuyo
proceso electoral deberá empezar oficialmente
en tres meses y en el cual estarán ausentes los
actos masivos.
Eso obligará a los partidos a presentar
candidatos conocidos por su participación
política y honestidad, pero sobre todo que han
demostrado solidaridad efectiva atendiendo la
solución de los problemas que plantea la
ciudadanía, que ha tenido tiempo suficiente
durante la pandemia de conocer lo que
verdaderamente vale su voto.
Y así serán menos los engañados con
promesas del pasado que no se cumplen en el
presente, pero a las que todavía “se les quiere
sacar jugo”.
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