El presidente de México Andrés Manuel López Obrador anda urgido por tener contacto con la gente, los números ya no le son favorables, las últimas mediciones, dan al mandatario resultados
magros y poco alentadores para su ego y satisfacción; nunca en su eterna
campaña o en su periodo de gobierno, había estado tan abajo.
La preocupación del inquilino de Palacio Nacional, va más allá, que una
simple gira, sabe que al no pasar sus reformas, judicial, de presupuesto en su
modificación unipartidista, tendrá que seguir en su viejo y conocido
esquema, estar con la gente, esa misma, que a últimas fechas, ya empiezan
abuchearlo.
La urgencia con la que el presidente se autodecretó reactivar sus giras y
actividades, van en contrasentido de las recomendaciones de la Secretaría de
Salud y el Comité Técnico, formado para tomar decisiones de la pandemia del
coronavirus.
Pero eso no importa, ni la detención de Chayito Robles, la de Emilio Lozoya, y
los rumores sobre la investigación a Peña Nieto, le dieron la rentabilidad
mediática y posicionamiento político que se esperaba, se atravesó la maldita
pandemia; con todo el viento en contra, resultados negativos y una
información poco confiable del vocero pandémico, Hugo López-Gatell.
Aunado a este escenario, salió a relucir la vorágine de los amigos de AMLO;
los hijos de Bartlett, las compras sin licitación de Zoe Robledo, los médicos
del IMSS, inconformes y los gobernadores en contra de las
medidas de salud, que toma el gobierno federal, dieron al complejo
andamiaje político, un golpe duro en la zona de equilibrio, dentro de este
grupo, incluso se cuenta a Jaime Bonilla, gobernador de Baja California y su
encontronazo con la secretaria de salud, por ocultar datos de covid-19 en su
estado; y algunos argumentan que ese desplante le costó caro a Bonilla,
porque unos días después la Suprema Corte, por unanimidad, dio reversa a la
ley que el congreso bajacaliforniano había promulgado, para el gobernador
pasara de gobernar 2 a 5 años. Castigo político afirman los politólogos.
Con un bloque de gobernadores en contra, con la pandemia que no cede, y lo
recursos que por ley le corresponden a estados y municipios, se han visto
rehenes de esta guerra por el control de regiones en lo electoral.
La urgencia de estar de nuevo en la calle, con la gente, darse besos y abrazos,
de tener el tacto directo, de hacer como que se hace, y decirle a la gente lo
que quiere escuchar, es lo que orilla al mandatario a reanudar sus giras,
porque se puede perder la vida, pero lo votos jamás.
El Tren Maya, la refinería de 2 bocas en Tabasco, están destinados a
convertirse en el carnaval tropical de la recuperación política, con urgencia,
porque los votos, ya no están tan seguros para este 2021.
Al tiempo.







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