Madrid, España, 09 de Mayo 2020. Mascarillas y guantes para moverse por unas instalaciones desinfectadas para la ocasión, grupos de seis jugadores manteniendo la distancia de seguridad entre ellos y el mono de trabajo ya enfundado desde casa para evitar el uso de los vestuarios. Son a grandes rasgos las medidas que marcar el protocolo de LaLiga durante los entrenamientos individuales permitidos desde esta semana.
Los dos campos anexos de hierba natural iban a convertirse en el escenario de los grupos de futbolistas que se iban a ir sucediendo siguiendo su escrupuloso turno. El tercero, alejado de estos, quedaba destinado para que Oblak, Adán y Dos Santos se ejercitaran bajo las órdenes de Pablo Vercellone. Un control de temperatura, sin bajarse del coche, era el recibimiento del enfermero Gorka. Después, unos grupos circulaban hasta la vera de un terreno de juego y otros se dirigían hasta el aparcamiento más próximo a los vestuarios para completar su recorrido a pie. Era la manera de reducir los movimientos por el interior de la Ciudad Deportiva a la máxima expresión.
DOS SILLAS A MODO DE TAQUILLA SOBRE EL VERDE
Una vez que se disponía a pisar la hierba, cada jugador se encontraba con dos sillas que hacían las veces de taquilla. Allí dejaba sus pertenencias y cambiaba su calzado antes de enfilar su espacio de trabajo. En ellas también disponía de una toalla y de una botella de agua. Era su particular vestuario, pues una vez concluida la sesión, volvía a acudir allí, se aplicaba el gel desinfectante que le esperaba para poder lavarse las manos, se enfundaba los guantes y la mascarilla y recorría el camino inverso hacia su coche.
DOS TÉCNICOS POR CAMPO, UN BALÓN POR JUGADOR
Simeone y el Profe Ortega en uno de los campos y Nelson Vivas y Carlos Menéndez en el otro, dirigían los ejercicios, siempre cumpliendo el protocolo, ataviados con guantes y mascarillas y evitando acercarse a ninguno. Así permanecerían durante las tres horas en las que fueron recibiendo a los distintos grupos de futbolistas. Cuando el plan exigía el uso del balón, cada jugador tenía el suyo propio, del mismo modo que cuando tenían que echar mano de cualquier otro tipo material para el trabajo físico. El trabajo, pese a que los grupos eran de seis jugadores (los centrales en uno, los mediocentros en otro, los delanteros en otro….) siempre se desarrollaba en parejas… separadas.

UTILLEROS: EL BALÓN SÓLO SE TOCA PARA DESINFECTARLO
Pese a que habitualmente los utilleros del Atlético suelen apoyar en los ejercicios de los futbolistas a modo de recogepelotas, en esta ocasión ni se acercaban al balón. Sólo había una excepción, el intervalo que discurría entre cada grupo y grupo, cuando aprovechaban para desinfectar por completo el esférico y dejarlo listo para el siguiente. De este modo, eran los propios jugadores los que tenían que ir detrás de la bola cuando se les escapaba.







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