Cd. De México, 22 de mayo 2020.- El gesto de dar o estrechar las manos en señal de saludo o acuerdo posee siglos de historia. Cuando en la Grecia post-homérica dos desconocidos se encontraban en el camino, procedían a enseñar sus dagas. Si ninguna de las dos personas mostraba señales de querer pelear, ambos desconocidos procedían a guardar sus armas y agarraban fuertemente la muñeca derecha del contrario, para asegurarse de que ninguno de los dos podría apuñalar al otro a traición. Una vez comprobadas las buenas intenciones, ambas personas podían proseguir su camino o comerciar entre ellos.
Se tiene constancia también de una costumbre similar, que se remonta a Babilonia. Hace aproximadamente unos 4.000 años, el monarca babilonio debía realizar un acto de sumisión ante la deidad Marduk durante la festividad de año nuevo.
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El acto consistía precisamente en estrechar la mano de la estatua que representaba a Marduk para simbolizar que el poder de la divinidad se traspasaba al rey babilonio.
Cuando los asirios invadieron Babilonia continuaron realizando este gesto y lo extendieron entre por Oriente Próximo como gesto de respeto.
Grecia y Babilonia no fueron los únicos lugares en los que se acostumbraba a estrechar las manos, algunos jeroglíficos egipcios que se conservan en la actualidad ilustran pactos entre hombres y deidades que, solemnemente, aprietan sus manos en señal de acuerdo.

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