LO CLARO. Muchas enseñanzas recibimos con motivos del arraigo domiciliario
en virtud de la obligada permanencia en casa.
Y son positivas pues reconocemos en principio que la sociedad consumista nos
exigía a ser dependientes de los productores genéricos de alimentos cuya
aportación nutricional nos arroja a los brazos de una vida de trastornos por
desbalance vitamínico. Obesidad y otros trastornos son causas y efectos.
Por eso reconocemos esfuerzos como los de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas que entrega conocimiento en materia de la producción de
alimentos en casa.
La hidroponía será de mayor influencia en el futuro inmediato.
Tomates, fresas, calabazas, sandías y hortalizas entre otras, son alimentos de
fácil obtención y que con materiales económicos para su siembra, son
susceptibles de cultivar en casa.
Aprendizaje que cultiva también la salud y la economía familiar.
LO MUY OSCURO. La fecha en el calendario estadunidense es el martes 3 de
noviembre del presente 2020. Y a querer y no, está a la vuelta de la esquina.
La 59ª elección de presidente y vicepresidente de aquel país.
No es un “amague” el despliegue de fuerzas militares a lo largo y ancho de las
costas marítimas que resguardan el territorio de Venezuela, como ya se
encuentran.
No es un ‘mostrar los dientes’ como aseguran algunos medios en aras de
aterrorizar al régimen castrense de Nicolás Maduro.
La sentencia está girada desde Washington respecto a la permanencia de éste
al frente de la comuna bolivariana y según se nota, a ‘Donal Trun’ como lo
menciona Maduro, las cosas “se le ponen como anillo al dedo” valga la
redundancia pues a pesar de ser Estados Unidos el segundo país de mayores
afectaciones mortales y de contagios después de China con la pandemia del
Coronavirus, su estrategia político-militar-electoral no dará tregua a sus
intenciones.
La mística que promueve Trump, sería la recuperación de la paz en la salud de
los americanos, según apoyados en la certidumbre de la presencia de grandes
carteles de droga que se apostan desde tierras bolivarianas y trafican hasta
suelos nortemaericano.
Y que con esa premisa, Trump tiene el apoyo de su Congreso, fuerzas militares
y de su pueblo para declarar la guerra frontal al enemigo que no se ve, pero
que es tan letal como el COVID19.
No es amenaza de una recompensa de 15 millones de dólares a quien
entregue a una persona que no está escondida –aparentemente-.
Es una campaña mediática que justifica los ‘timings’ (así le dicen en
mercadotecnia política) y que le garantizan pasos firmes al empresario y
presidente del país más poderoso de América.
Su agenda y sus tiempos le señalan que debe llegar a la contienda por la
reelección contra los demócratas, con la salvedad de haber devuelto la
tranquilidad a los norteamericanos al librarlos de la presencia del socialismo
que venía siendo apoyado por Rusia y que en virtud del abandono palpable a
Venezuela, se estima un común acuerdo con la Casa Blanca para asestar ese
golpe mediático que le permite esa eventual reelección al cargo de presidente
de los Estados Unidos.
Manuel Antonio Noriega es un camino andado, que hace vislumbrar que
Panamá en 1989, no sería tan distinto sobre la intervención de Estados Unidos
en Venezuela.
El pacto que ya le ofrecieron al gobierno de Maduro para que se retire del
poder desde ya dejando al frente un Consejo de Gobierno temporal, humilla a
la izquierda bolivariana y expone de cuerpo entero que la monarquía
estadunidense pretende continuar en el dominio de América, por el siguiente
periodo de cuatro años… para empezar.
COLOFÓN: A pesar de la carta que el presidente venezolano emite en una
tímida suplica pidiendo al pueblo norteamericano que por amor a la humanidad
lo defiendan a él de Trump. Se le va a hacer realidad a Maduro, conocer la
tierra de Walt Disney… aunque esté cerrado por coronavirus.
[email protected]
@deandaalejandro

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