Cd. de México, 2 de Abril 2020.- El desperdicio de alimentos a nivel nacional se perfila como uno de los
problemas que se necesitan estudiar a fondo. Urge encontrar razones
no sólo económicas, sino sociales, de combate frontal a la pobreza y su
consecuencia reflejada en el 50 por ciento de la población mexicana que
padece hambre y desnutrición, incluidas alrededor de 7.5 millones de
personas que viven en condiciones de hambre crónica.
México debe afrontar una paradoja: por un lado, enfrenta un déficit
alimentario de granos básicos y oleaginosas, carne de diferentes
especies y leche que se tienen que importar, por un aproximado de 40
por ciento de la demanda nacional; y por otro, se da un desperdicio que
investigadores y estudiosos del tema, estiman en 20.5 millones de
toneladas anuales de alimentos.
El problema de desperdicio alimentario está íntimamente relacionado
con el hambre que padecen millones. No es exclusivo de México.
Estimaciones de Naciones Unidas, indican que cerca de mil millones de
personas no cumplen con los mínimos recomendables en alimentos.
Investigadores ubican esa cifra en 821 millones de personas.
Lo cierto es que, desde hace más de 20 años, la ONU manejaba la cifra
de 900 millones de desnutridos, cuando había en nuestro planeta una
población cercana a 5 mil millones de habitantes; en la actualidad la
cifra total de habitantes, es de 7 mil 500 millones, en tanto que mil
millones de ellos duermen diariamente con el estómago vacío.
De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios para el Desarrollo
Rural Sustentable y Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), de la Cámara
de Diputados, señaló que la magnitud del problema de desperdicios en
alimentos en nuestro país, es equivalente al 2.5 por ciento del valor del
Producto Interno Bruto (PIB) nacional, lo cual es muy preocupante
frente al grave problema de la falta de alimentos en grupos sociales.
Señaló la necesidad de plantear, analizar y emprender políticas públicas
encaminadas a evitar el desperdicio de alimentos, a través de las cuales
se exhorte a la población mexicana a racionalizar sus esquemas
alimentarios, a través de acciones que logren una mayor conciencia de
la necesidad de consumir sólo lo necesario y evitar desperdicios.
El CEDRSSA puntualizó que el esquema del desperdicio tiene relación
con la cadena comercial, en virtud de que las actividades ligadas a este
tema, representan el 40 por ciento del PIB, y señaló la necesidad de
llegar a acuerdos con los diversos sectores ligados a la producción,
distribución y comercialización de alimentos.
En México se ha llegado a cifras alarmantes de desperdicio, y puso
como ejemplo que, de carne de cerdo, es del 40 por ciento; pescado,
37; res, 35; pollo, 29, y tortilla, el 28 por ciento. “Estas cifras impactan
en lo económico y en lo social del país”, expresó el organismo del
Legislativo.
De acuerdo con el Banco de México, en nuestro país existen 53 millones
de personas que viven en pobreza, de las cuales 24 millones carecen
de seguridad alimentaria. Estas son razones suficientes para promover
estrategias contra el desperdicio, debido a que, en ocasiones, se da por
la falta de información, de mecanismos financieros, estándares
sanitarios y fitosanitarios; falta de tecnologías e infraestructura para
almacenar y conservar alimentos, dinámicas de centrales de abasto y
terminar con barreras legales.







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