Por Carlos Martínez Leal
Durante casi 90 días, es decir tres
meses, colonos, ejidatarios, amas de casa,
maestros, estudiantes, trabajadores, el pueblo
organizado en el Movimiento Antorchista de
ciudad Victoria, Tamaulipas, se mantuvieron
apostados frente al edificio de la presidencia
municipal, pidiendo al titular de la misma, dr.
Xicoténcatl González Uresti, cumpliera el
compromiso adquirido en el mes de octubre
del 2018, en audiencia con el Comité
Municipal del Movimiento Antorchista. A
pesar del plantón y seis marchas, solo se
tuvieron dos audiencias con el munícipe en
este periodo y no hubo manera de que
escuchara el reclamo. Ante esta situación la
organización decidió levantar el plantón y
seguir insistiendo con el presidente municipal
para que resuelva, plantear el problema en
otras instancias y continuar con la lucha hasta
lograr que se respeten los acuerdos y se
solucionen las demandas de los victorenses.
La lucha, intensificada con la
movilización en estos tres meses ha dejado
una huella profunda en la conciencia, en el
pensamiento, no solo del Antorchismo, sino de
una gran mayoría de la ciudadanía victorense,
que tomó partido desde los primeros días a
favor de que se atendieran los justos reclamos
de habitantes de colonias y ejidos de la capital.
Ambos, Antorchistas y ciudadanos
comprobaron en los hechos, en la cruda
realidad lo que han venido aprendiendo −sobre
todo los de Antorcha− con su lucha: solo un
verdadero líder del pueblo, que haya nacido de
sus entrañas, que conozca sus intereses, sus
necesidades, puede encabezarlo dirigirlo,
gobernarlo, pues será de su misma clase
social.
En ese sentido es que la movilización ha
significado un logro trascendental, pues ha
enseñado a distinguir, a conocer los
verdaderos intereses de quienes dijeron que
querían gobernar para darle voz al pueblo,
para promover un cambio que permitiera
atender y resolver sus principales demandas,
sus principales carencias. Demostrándoles que
son ellos, los Antorchistas, es decir el pueblo
organizado, el pueblo pensante,
comprometido, disciplinado, quienes tienen
que ponerse al frente de sus problemas, de sus
necesidades, para impulsar su desarrollo, su
transformación, su cambio a una vida mejor,
donde tengan bienestar, y avancen en la
erradicación de la pobreza.
Esto que parece sencillo, la
comprensión profunda del problema a que se
enfrenta todos los días el pueblo trabajador, es
el logro más importante de esta lucha de varios
meses, la cual no ha terminado. En estos
momentos por los que pasa nuestro país y por
tanto nuestro estado, ha sido una valiosa
experiencia que también ha puesto a la vista de
colonos, campesinos y pueblo trabajador sus
posibilidades en la tarea, les ha enseñado lo
que son, lo que tienen, de lo que son capaces y
lo que les falta.
Si esto lo reflexionan, lo revisan, lo
registran como la tarea que venimos
realizando desde que nuestra querida
organización planteara a través de nuestro
líder nacional, Ing. Aquiles Córdoba Morán en
la celebración de su 40 aniversario, se
confirmará en cada Antorchista: “La
convicción, la comprensión de pertenecer a
una organización que tiene claridad sobre sus
objetivos y por tanto sobre su tarea inmediata
y su tarea a largo plazo, logrando con ello no
solo el orgullo de ser Antorchista, de
pertenecer a la organización de los pobres,
sino de ser parte activa, punta de lanza, de
ponerse y estar al frente”. Como consecuencia
natural obligada de la reflexión habrá una
respuesta inusitada pero esperada, que permita
incrementar no solo el esfuerzo de realizar
todas y cada una de las tareas que hacen que
nuestra organización sea una organización
viva: sus reuniones, sus comisiones, sus
actividades económicas, culturales, deportivas,
su estudio, sus movilizaciones, todo cuanto
define al antorchismo y lo singulariza como
tal.
También surgirán energías nuevas
producto de la convicción de que no solo
nuestro hacer diario, sino nuestro trabajo
futuro, para transformar a la patria, necesita un
mayor esfuerzo, necesita el compromiso de
hacer bien lo que hacemos, pues solo ello nos
acerca a estar listos en el momento en que las
leyes que determinan el avance de nuestro
país, para lograr que puedan los mexicanos
acceder a una vida mejor, estén a punto y
necesiten del concurso de nuestras fuerzas.
Fuerzas que deben ser el resumen, la
síntesis de miles y miles de Antorchistas que
durante cuarenta y cinco años han venido
preparando el camino que los lleve a estar
listos para cuando esto suceda, recordando al
poeta español León Felipe Camino:
Voy con las riendas tensas
Y refrenando el vuelo
Porque no es lo que importa llegar solo ni
pronto
Sino llegar con todos y a tiempo.
Adelante compañeros victorenses, que
su lucha ha sido un triunfo que ha abonado
como aquí vimos a preparar y avanzar en el
camino trazado, expliquemos a todo el que
escuche y hasta el que no escuche, esta verdad
aprendida en el fragor del combate por la
educación para nuestros hijos, por su
alimentación, por su formación integral a
través de la cultura y el deporte, por servicios
e infraestructura en su entorno de vida que los
forme como ciudadanos honestos,
responsables, educados, libres de ataduras y
prejuicios sobre sus posibilidades como seres
humanos pertenecientes a un grupo
mayoritario de su país, que además, es el
grupo que crea la riqueza pero no la disfruta y
que la tarea de todo victorense, todo
tamaulipeco y todo mexicano es perseverar
para lograr que esa riqueza permita una vida
plena para el que la produce, el pueblo
trabajador.






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