No voy a escribir sobre el cierre de los puentes internacionales entre
México y USA, pues es un tema muy similar al de la rifa del avión que
no se va a rifar, pues en este caso, los puentes que se cierran no se
van a cerrar. Es decir, con una restricción migratoria para viajes de
placer, era más que suficiente la explicación, pero entiendo que esta
no causa miedo ni temor psicológico. (Tampoco me convertiré en
Chairo de las redes porque Ebrard le ganó a Trump, pues
regularmente es exactamente al contrario.)
Me acuso de no llevar a cabo al 100% la convocatoria de
#QuedateEnCasa pues mi trabajo es exactamente como el de los
auxiliares médicos de la pandemia, tengo que salir ocasionalmente a
enfrentarme a la realidad y mi aportación requiere de la
retroalimentación suficiente y necesaria para que no me lo platiquen.
Pretendo pues, que mi letras cumplan en la psique exactamente la
misma misión que cumplen los cordones sanitarios de GobTam, ellos
reparten a los viajeros gotas de gel antibacterial para combatir el
Covid19, mientras yo distribuyo palabras escritas que incitan a pensar.
Los médicos saben que de nada sirve ese Filtro Sanitario y yo
entiendo que de poco sirven mis palabras. La epidemia es grande en
ambos casos y los esfuerzos resultan infructuosos. Los virus llegan
tarde o temprano a todos.
El Covid19 amenaza a México, nadie está exento de sucumbir a él.
Los ataques a México son frecuentes y todos los burgueses
asalariados sucumben diariamente vía las redes sociales.
Basta leer el artículo del New York Times, firmado por Viri Rios y
titulado, “La élite económica que no lo es”, o ver la reseña en el muro
de Facebook de Susana Prieto Terrazas sobre los acontecimientos en
la maquiladora Tridonex de Matamoros Tamaulipas o mejor aún,
asistir virtualmente por medio de Youtube a la conferencia del rector
de la Universidad Iberoamericana en México.
El sacerdote Jesuita David Fernández Dávalos, quien es el rector de
la prestigiada Universidad dictó una conferencia en la Iglesia de la
Sagrada Familia en la Ciudad de México, donde cuestionó la actitud
clasista asumida por la sociedad en nuestro país.
En ella sentenció claramente, “Hay un ataque de carácter clasista y
permanente que se da en los terrenos ideológico, político y
económico, para que el gobierno actual de México no tenga éxito…”
Si bien el rector, carece de habilidades en la oratoria, en sus palabras
supo imprimir el sello humanista que caracteriza a los Jesuitas, pues
con carga de religiosidad expuso la conferencia titulada: El
compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy.
Durante la conferencia el rector mencionó que esas élites no
desaprueban del todo la política económica federal porque coinciden
con ella en lo esencial, pues se están aplicando rigurosamente las
fórmulas económicas tradicionales, pero sí reprueban las decisiones
que tienen que ver con los proyectos de la Presidencia y que “Afectan
los Intereses de los grandes capitales.”
Enumeró todos los temas por los que se protesta hoy en el país, que
poco o nada tienen que ver con la educación cristiana, y fue
contundente al consignar; “Las élites surgidas del Porfiriato, desde
1910, están siendo desplazadas del control político de México, mas no
del control económico”.
Es decir, la pérdida de privilegios de unos cuantos, nuevos ricos,
hacen que miles se conviertan en enemigos del progreso de la nación.
La crítica mayor se centró en esto: “La campaña emprendida por esos
sectores para desacreditar, incluso, la calidad moral e intelectual de
los 30 millones de mexicanos que hace un año votaron por López
Obrador, a quienes definen como seres no racionales, sino
manipulables, comprables, que sólo votan con las vísceras sin medir
las consecuencias”.
Y agregó el Rector: “La reacción que han tenido estos grupos
opositores es sostener que el triunfo de Andrés Manuel proviene de la
decisión de no humanos, de los sin cerebro, de los incultos.”
Aclarando que: “Es la reacción del miedo porque temen ser afectados,
después de haber ellos afectado, y de maneras tan perniciosas, a los
otros.”
El rector cree que, en su confusión, los opositores de derecha se han
de preguntar: “¿por qué los que están para servirme, ahora me
quieren gobernar?; ¿por qué ahora tengo que escuchar a los que
debieran permanecer callados?”
No voy a editorializar sus palabras, ustedes amables lectores, pueden
llegar a sus propias conclusiones, aprovechando estos días en que
debemos estar recluidos la mayor parte del tiempo, dediquemos un
poco de tiempo y PONGÁMONOS A LEER.
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