El movimiento “Un Día Sin Mujeres” el próximo
9 de marzo desata la esperanza de que sea el
inicio de la solución del grave problema que en
México enfrentan las mujeres, y al cual el
gobierno no ha podido parar.
Y esta vez no podrá acusarse a los
conservadores de querer interrumpir la
transformación del país, porque no se trata de
partidos políticos, clases sociales o razas, sino
de exigencias legítimas a quien está obligado a
impartir justicia y proteger a la población.
Por eso se paraliza el 40 por ciento de la
fuerza laboral que representan las mujeres del
país con el apoyo decidido de los mexicanos en
ese “Día Sin Mujeres”, para dejar constancia de
la gravedad del problema que no ha sido
atendido y que ahora tiene en jaque al Estado
Mexicano aunque se trate de minimizar la
situación.
Dentro del propio gobierno ha habido
expresiones dando la razón a las mujeres, y los
líderes naturales presentan disculpas aunque
también hay los que “piensan más en la
chuleta” y su permanencia en la nómina, y
prefieren ver y corear solo lo que no incomode a
sus superiores.
Un Día Sin Mujeres puede encaminar la
dinámica del país al rumbo correcto, porque si
bien hay logros que deben aplaudirse –son mas
y urge enfrentarlos– los problemas torales que
han sido minimizados u olvidados, y que afectan
lo mismo a los ricos que a los pobres, pero más
a estos últimos a los que el gobierno tiene la
obligación de proteger, porque los ricos se
protegen solos.
En otro orden a la vuelta de la esquina esta la
iniciación del proceso político para elegir
alcaldes, diputados locales y federales, pero sin
duda solo será el preámbulo para la elección de
gobernador en el 2022.
Y algunos de los que apuntan alto ya se dieron
cuenta de que no es lo mismo hacer política
desde el altiplano que recibir de cerca el calor
de los futuros votantes, y seguramente
buscaran un cargo en “la primera comalada” del
INE primero para medirse en las urnas pero
además para darle confianza a los ciudadanos
de que no serán solo “visitas de doctor”
buscando el voto.
Por eso algunos de los que vienen de cuando
en cuando al estado buscando reflectores, bien
harían en buscar pasar por las urnas para
tantearse si los ciudadanos los avalan y así
estar en condiciones de pensar en cosas
mayores, o de lo contrario seguir refugiados en
un puesto de nombramiento donde nomas es
necesaria la voluntad de una persona.
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