Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción


Puebla, Puebla, Mexico.- La Catedral de Puebla es una majestuosa obra de arquitectura colonial que reina el paisaje de la ciudad desde siglo XVII.

Su construcción se remonta al año de 1575, aunque tuvieron que pasar 75 años para que fuera consagrada. Es Patrimonio de la Humanidad (UNESCO), y también es considerada como un museo de arte novohispano, por la gran colección de obras que guarda al interior. El atrio está rodeado por 58 ángeles que la custodian noche y día.

Una de las primeras leyendas sobre la catedral dice que fue construida en Puebla por un error de los arquitectos españoles, que confundieron los planos e hicieron en Puebla el templo que estaba destinado a la Ciudad de México.

Además, fue el primer templo suntuoso que se hizo en América y fue bendecida en 1649, cuatro años antes de la consagración de la Catedral Metropolitana.​ La confusión puede deberse a un rumor que surgió en la época colonial, acerca de que Puebla podía aspirar a ser la capital del virreinato y que, por esta razón, las autoridades virreinales le ordenaron al arquitecto Francisco Becerra la construcción de un templo más grande y más vistoso.

Uno de los espacios más enigmáticos de la Catedral de Puebla está situado detrás de la Puerta Central, llamada “del Perdón”. Ahí se encuentran el cenotafio del obispo Juan Palafox y la lápida del obispo Pantaleón Álvarez de Abreu. Durante su obispado, Juan de Palafox y Mendoza mandó a hacer su lápida mortuoria.

La torre alberga varias campanas de distintos tamaños, incluyendo una para el reloj. Una de las campanas más grandes fue bautizada Santa María de la Concepción. 

Las torres de la catedral se comenzaron a construir hasta 1678 y, una vez terminadas, se colocaron las campanas. La más grande, sin embargo, no tenía el sonido esperado. Fue fundida en tres ocasiones y, en el cuarto intento, se consiguió finalmente el resultado deseado, aunque la campana era mucho más pesada. 

Fue terminada en 1729 y su creador fue el maestro campanero Francisco Márquez. Sin embargo, subirla a la torre de más de 70 metros de altura era una tarea titánica. Dadas las limitaciones tecnológicas de la época, se intentó por días colocarla, sin éxito.

Una mañana, los poblanos que asistían a la primera misa del día quedaron atónitos al ver que la campana desaparecido del atrio. Llegaron a pensar que había sido robada y, luego de varias horas de búsqueda, se dieron cuenta de que ya se encontraba en su lugar. El guardia de la construcción fue interrogado y reconoció que la noche anterior se había quedado dormido y que soñó con dos ángeles, quienes le dijeron que ellos se encargarían de la campana que tanto trabajo les había dado a los hombres.

Las demás campanas recibieron su nombre, de acuerdo a su tamaño: Jesús Nazareno, San José, Santa Cruz, San Joaquín y Santa Ana, Santa Bárbara. Las campañas más pequeñas llamadas esquilas son: El Santísimo, Nuestra Señora de los Dolores, San Miguel, San Pedro, San Pantaleón, Santo Domingo y El Venerable Sr. Palafox.

Aunque este hermoso sitio posee magníficas campanas, no siempre es posible escucharlas a todas juntas. Solo han sonado todas al unísono en fechas muy especiales para los poblanos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://matadornetwork.com/es/curiosidades-y-leyendas-de-la-catedral-de-puebla/amp/